Germán Corcho Tróchez - gcorcho@larepublica.com.co Miércoles, 16 de octubre de 2013

La cantidad de partidos y movimientos que han surgido en Colombia es el motivo por el cual el mercado comercial para estas colectividades no es tan activo como en otros países, a criterio de especialistas en temas de propiedad intelectual y marketing político.

Por eso, no es extraño que el Conservador sea el único con marcas registradas, según los registros públicos de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC.

Germán Medina Olarte, ex alto consejero presidencial de comunicaciones y director de Germán Medina & Asociados, asegura que en Estados Unidos, por ejemplo, la competencia política de marcas sí es efectiva porque solo hay dos partidos: el Demócrata y el Republicano.

“Por eso, las reglas de juego allá son claras, lo que permite que la gente conozca sus diferencias. Eso les da mayor preponderancia a los grupos y el candidato se vuelve un elemento de este, contrario a lo que ocurre acá”, comenta el directivo de la firma especialista en comunicación estratégica y publicidad.

En la arena legislativa local, por el contrario, abundan los dirigentes que alcanzan mayor influencia en el electorado y cobran protagonismo, en comparación son su propia colectividad. La mejor muestra es el expresidente Álvaro Uribe Vélez, que además de contar con un movimiento que tiene su apellido, Uribe Centro Democrático, es la imagen del mismo.

No en vano, indica Medina, una reciente encuesta de Datesco concluye que Uribe, “que no es una marca registrada, sino un símbolo”, le restará en las elecciones del próximo año unos 990.000 votos al Partido de la U, 660.000 al Conservador y 460.000 al Liberal. “En nuestro país las personas votan por las personas, no por los partidos. Acá, a diferencia de Estados Unidos, es más fácil vender al candidato que a su partido, si tiene una buena propuesta y credibilidad”.

No Incide en campañas
Los azules, como consta en los registros de la SIC, registraron en 2008 las expresiones ‘Partido Conservador Colombiano’ y ‘C Conservatismo Colombiano’ en las clases 16: papel, cartón y artículos de papelería; y 41: educación, formación, servicios de entretenimiento, y actividades deportivas y culturales.

Pero también en 2009 ese partido obtuvo otra concesión marcaria a través del signo ‘Nuevas Generaciones Conservadoras’, tramitado en las ya mencionadas categorías de Niza, y otra, la 35: publicidad, gestión de negocios comerciales, administración comercial y trabajos de oficina.

No ocurre lo mismo con el Partido Liberal, el Partido Verde, el Polo Democrático, Cambio Radical, el Partido de la U y el movimiento Centro Democrático, de los cuales no aparece información alguna de que hayan tramitado o pretendan obtener el derecho único de explotar sus imágenes.

Rodolfo Yanez Otálora, abogado de la firma de asesores legales especializados 4 Solutions, coincide con Medina en que la propiedad intelectual no es un asunto del interés general de los partidos políticos locales.

Que los conservadores sí lo hayan hecho, no obstante, para Yanez representa un acto “válido”, que más que inversión, es una manera de integrarse a los nuevos modelos de acercamiento con los ciudadanos. “Al ganar votos, un partido está viviendo un marketing político, y al registrar su marca puede tener una herramienta para protegerse del interés desleal de terceros”.

Otra posibilidad que abre el reconocimiento de marcas, y que en opinión de la abogada Valerie Fritz es a lo que apuntan las colectividades, es a la protección de sus logos y símbolos. “Es algo raro, porque el asunto de las marcas es más un tema comercial y de prestación de un servicio o el ofrecimiento de un producto. Pero en últimas cualquier persona podría usar esa misma C (del conservatismo) y generar confusión, por lo que es lógico que se quiera evitar que otras personas usen su lema y diseño”.

Con marca o no, puntualiza Germán Medina, es que este factor no repercute “para nada” en las campañas de los aspirantes. La razón es que a diferencia de una marca comercial, las políticas están muy desprestigiadas. “En las encuestas que se hacen, las instituciones que más se castigan son los partidos políticos. En últimas, no suman porque no hay credibilidad y los partidos solo sirven de avaladores, de respaldo a un nombre”.

Las opiniones

Germán Medina Olarte
Director General de Germán Medina & Asociados

“Los partidos sirven hoy de avaladores para respaldar a unos candidatos y, simplemente, usar el logo y hacer una campaña pedagógica para el voto. La marca es un elemento que no suma, porque no hay credibilidad”.

Rodolfo Yanez Otálora
Abogado de la firma de asesores 4 Solutions

“El tema del registro de marcas por parte de los partidos es muy similar al de las ONG, que han empezado a hacer muchos registros para generar distinción, y luego no verse perjudicados por copia o terceros”.