Sergio Michelsen, socio de Brigard Urrutia.

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Andrés Octavio Cardona - acardona@larepublica.com.co Viernes, 22 de junio de 2018

La firma Brigard Urrutia abrió operación en Colombia en 1934.

Sergio Michelsen es, desde 1991, uno de los socios de Brigard Urrutia. En diálogo con LR reconoce que uno de los aspectos que ha marcado el cambio en las firmas de abogados en Colombia ha sido el abrir las puertas a nuevos profesionales, independientemente si pertenecen a las familias fundadoras de estas empresas. La meritocracia, aunado a la aplicación de mejores prácticas institucionales y al establecimiento del gobierno corporativo han sido parte de las transformaciones de los bufetes nacionales.

¿Cómo se va gestando Brigard Urrutia al paso de las firmas de abogados que estaban en Colombia?
Nosotros iniciamos hace muchos años, en 1934. La iniciaron Camilo de Brigard y Francisco Urrutia y después, más o menos a los siete u ocho años, se unió Carlos Urrutia. En esa época las firmas eran muy pequeñas, el concepto de las firmas de abogados si bien existían eran bastante pequeñas y en el exterior lo eran también relativamente. Las firmas se han desarrollado mucho en los últimos 20 años. En nuestro caso, la firma se transforma en 1990 cuando los socios toman una decisión y es que pensando en que crezca y se desarrolle, se abre para no mantenerla como una empresa de familia y es cuando entramos un grupo de abogados, entre esos Carlos Umana y yo. Hoy somos una firma centrada en la meritocracia, en lo que logren hacer las personas y no en las relaciones de familia. Hoy muchas firmas deben transitar ese camino.

Además de la expansión fuera del ámbito familiar, ¿qué otros criterios podemos considerar para determinar esa evolución en las firmas de abogados en Colombia?
La institucionalización con el gobierno corporativo es importante, donde las personas tengan realmente derecho de voz y voto. La institucionalidad en aspectos como mercadeo, en lo financiero y en áreas de gestión humana, donde las firmas ya no son unas empresas que se manejaban como un grupo de profesionales independientes sino convertirse en verdaderas empresas. El otro aspecto que ha logrado contribuir son las relaciones internacionales a las redes de abogados más importantes del mundo desde hace 40 y 50 años lo que nos da un posicionamiento internacional porque trabajamos literalmente con firmas de todo el mundo y tenemos relaciones cercanas con ellos. El mensaje es muy importante porque hay transferencia de tecnología y conocimiento, y la aplicación de mejores prácticas.

Hoy en día las firmas de abogados colombianas han tenido intensa participación internacional ¿En qué momento ocurrió esa internacionalización?
Yo diría que a partir de la apertura económica del gobierno del presidente César Gaviria, porque allí hubo mucho más interés en Colombia, se volvió mucho más atractiva a la inversión extranjera y fue a partir de ese momento que realmente empezamos a participar en grandes transacciones.

¿Cuáles son los retos de las firmas de abogados para seguir en un contexto de globalización?
Hay distintos tipos de retos. El primer reto es el del talento humano, es por tener los mejores profesionales. Y esa guerra por el talento será contra todos y también contra los cambios generacionales. Otro es el de la tecnología, porque traerá nuevos competidores y debemos adaptarnos a utilizar nuevas tecnologías, a los nuevos desarrollos y ser competitivos para no desaparecer.