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viernes, 27 de septiembre de 2013

Esta semana en Al Paredón con Jorge Hernán Peláez, habló el ex ministro de Justicia Juan Carlos Esguerra, quien se encuentra actualmente dedicado a los temas académicos.

¿Cómo se encuentra después de haber salido del gobierno?
Bien. Dedicado a lo que he estado dedicado la mayor parte de mi vida, que es el ejercicio profesional de la abogacía y a la cátedra universitaria, pero por supuesto siempre mirando con atención y mucho interés todo lo que ocurre alrededor.

¿Cuando sigue medios, no siente como un fresquito de no estar metido en todos esos problemas?
Por supuesto que sí.

En el tema justicia, después de todo lo que pasó, vemos que el sistema judicial sigue igual: sigue colapsado y hay falta de recursos, ¿es el mismo panorama que usted veía ahí en su momento con jefe de la cartera?
Por supuesto. Lo que está ocurriendo, es lo que venía pasando y lo que se veía venir. Demuestra una vez más, la importancia, la conveniencia y oportunidad de una reforma estructural a algunos aspectos de la justicia. A lo que no se le cuelgan naturalmente todas la guirnaldas que luego se le colgaron en forma de micos a la hora de la consolidación. Esto se tiene que mirar con criterio estructural, con sobriedad y con tranquilidad. Pero evidentemente hay hechos que están ocurriendo todos los días, que claman a gritos una reforma en ciertos aspectos estructurales de la administración de justicia, que debe comenzar con una reforma del Consejo Superior de la Judicatura y su esquema, que ha venido haciendo agua de tiempo atrás y que naturalmente ha venido afectando la marcha ordinaria de la justicia.

Hay dos casos puntuales: en 1989, la muerte de los candidatos presidenciales y el caso de Salamanca, donde hay contrariedades en los fallos. ¿Esa falta de criterio unificado, en algunos jueces y en algunos procesos judiciales hace que el colombiano promedio sienta que no tiene un sistema judicial, confiable y rápido?
Comienzo por el último punto. A la demoras de los proceso judiciales, ojalá solo se diera a veces. Lo que demuestra la realidad es que se demora muchísimo. En Colombia, la duración de un proceso es de alrededor de 10 años y eso no puede ser. Una justicia que se demora ese tiempo no es ni razonable ni admisible.

Ahora, en el caso de estos magnicidios, es verdad que ha habido toda suerte de dificultades, de interés en ocultarlos, en torcer el curso de las investigaciones y el resultado final. Pero francamente me parece melancólico que haya transcurrido el tiempo que ha pasado desde 1989 y estemos apenas ahora encontrando una serie de coincidencias entre algunos de los procesos cuando debería haberse encontrado resultados. Francamente me parece que ha faltado continuidad, ha faltado profesionalismo suficiente en la persecución de estos casos. Los cambios de fiscales, los cambios de jueces, eso me parece que esto no ha ayudado en absoluto. Y la justicia debe ser una fotografía distintísima del país.

Pero ahora viene un problema mayor con el marco jurídico para la paz. La Corte Constitucional lo avala condicionado a una serie de cosas que, obviamente, respetan los tratados internacionales de derecho internacional humanitario, el tema de las victimas. Eso va ser critico para el país, unos nuevos actores que van a entrar seguramente a la política se van a desmovilizar y en unas condiciones que todavía aun no sabemos.

¿Por qué va a ser tan crítico?
Va ser crítico porque envuelve muchos aspectos y tiene muchas aristas. Pero me parece que valdría la pena destacar algunos aspectos que son fundamentales. El primero es entender es que se necesita un sistema de justicia que establezca, que organice y que cree un momento determinado para ayudar a salir de la coyuntura de la que se encuentra el país. Esa justicia transicional no puede ser el mismo sistema ordinario de administración de justicia.

¿Cómo un estatus de choque?
Sí, pero teniendo en cuenta tambien que esa justicia transicional de ninguna manera puede correr o implicar el riesgo de convertirse en un sistema paralelo de administración de justicia y que la gente pueda escoger de aquí en adelante

¿Como profesor que tiene un contacto permanente con sus alumnos de diferentes universidades, qué dicen los estudiantes que van ser los abogados?
Tienen inquietudes, tienen dudas, tienen preocupaciones, pero le confieso una cosa del fondo del corazón, tienen menos inquietudes, menos dudas, y menos preocupaciones de las que yo creo que deberían tener. Me parecen que los estudiantes universitarios de hoy deberían estar mas imbuidos de todo aquello esta ocurriendo en el país, mirándolo con tranquilidad, mirándolo con sentido académico, mirándolo con inquietud académica. No puede ser que la participación de los estudiantes en la vida colectiva se traduzca en salir simplemente a una marcha o lanzar una piedra, o en expresar una inconformidad.

Estamos viviendo una transformación en Colombia que nos puede dejar marcados por los próximos 50 o 100 años…
Veo distintas expresiones, unas buenas y otras menos buenas. Buenas, la preocupación de la gente por lo que esta ocurriendo y menos buenas, que no es toda la gente que esta ocupándose de lo que esta ocurriendo.

Hay mucha indiferencia en muchos sectores de la sociedad. Y eso me parece que no esta bien. Por otro lado, me da la impresión de que hemos perdido la tranquilidad que se requiere para los debates de las cosas grandes y para la solución de cosas grandes. Pensar que aquellos asuntos que deberían resolverse a través de, por ejemplo, leyes, hoy se estén resolviendo a través de negociaciones de paros.

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