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Juliana Ramírez Prado - jramirez@larepublica.com.co miércoles, 16 de septiembre de 2015

A raíz del escándalo desatado por la millonaria contratación de la Fiscalía General de la Nación con Natalia Springer o Lizarazo, quien no era periodista sino  una politóloga, socióloga y generadora de opinión pública  desde espacios como la F.M. y El Tiempo, ayer el fiscal Eduardo Montealegre reveló que en los tres años y medio que lleva en su cargo ha realizado contratos para asesoría externa con cinco periodistas.

“Por diversas  razones la justicia atraviesa una crisis de la credibilidad, por eso necesitamos ampliar nuestra capacidad de divulgación, especialmente en las regiones y parte de las asesorías tienen q ver con este tema”, manifestó Montealegre en una entrevista concedida a Caracol Radio.

AL consultó a  decanos y directores de programas de Comunicación  Social y Periodismo de las universidades Javeriana, Externado de Colombia, Rosario, y La Sabana, su opinión sobre hasta dónde llegan los límites en la ética de los periodistas con negocios propios. 

Para  Cano la distancia frente a todos los poderes resulta fundamental y la independencia se debe constituir en una impronta de quien ejerce esa profesión.

 “Es deseable que quien ejerce el periodismo establezca fronteras claras y evite tener vínculos con el mundo de los negocios”, agregó Cano.  

Con una postura contraria, Juan Carlos Gómez Giraldo, director del Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de la Sabana dijo que no ve ningún problema con que un periodista realice otra actividad económica, pues como ciudadano tiene todo el derecho a tener los ingresos que necesite para vivir. “El problema radica en que no está bien que esa actividad esté relacionada con las fuentes y que el periodista pase a depender de ellas económicamente”, puntualizó Gómez. Si bien Danghelly  Zúñiga, directora del Programa de Periodismo y Opinión Pública de la Universidad del Rosario, considera que lo ideal es que el periodista pueda vivir exclusivamente de su salario, dice que si las demás labores económicas no condicionan  su independencia, no habría ningún problema.

“Los límites son los límites de la independencia”, agregó Zuñiga. De acuerdo a Luz Amalia Camacho Velásquez, decana de la Facultad Comunicación Social - Periodismo de  la Universidad Externado de Colombia, el límite ético está dado por la naturaleza pública del periodismo como bien de la humanidad, la sociedad, la nación y la ciudadanía.

Camacho indicó que el conflicto de intereses sólo lo puede resolver por un lado la ética propia del periodista y de otro lado la veeduría ciudadana, la sanción social y la cultura de la responsabilidad con el bien o interés general.

Complementando el punto anterior, Cano  agregó “dándole al periodismo la seriedad que comporta y teniendo el valor y la templanza para rechazar todas las tentaciones de poder y protagonismo.

Marisol Cano Busquets
Decana Facultad de Comunicación y Lenguaje universidad javeriana
“La distancia frente a todos los poderes resulta fundamental y la independencia se debe constituir en una impronta de quien ejerce esa profesión. Es deseable que se establezcan fronteras claras y evite tener vínculos con el mundo de los negocios.  Desafortunadamente muchas voces que participan en los espacios de opinión, algo que es deseable para la sociedad en términos de diversidad y pluralidad, posan de periodistas sin haber tenido un mínimo acercamiento a los cánones de la ética periodística sobre los que reposa el ejercicio de la profesión. Allí, los límites están clarísimos y los debates éticos a lo largo de la historia son ricos, reveladores y orientadores en ese sentido”.

Luz Amalia Camacho Velásquez
Decana Facultad Comunicación Social-Periodismo U. Externado 
“El periodismo es un bien sensible al interés de todos que no puede ser usado con la intención del beneficio o interés privado. El límite ético está dado por la naturaleza pública del periodismo como bien de la humanidad, la sociedad, la nación y la ciudadanía. El periodista no puede ni autoproclamar comunicativamente sus asuntos o negocios privados, ni los asuntos o negocios privados de su eventual empleador en empresas distintas a los periodísticas. El conflicto de intereses sólo lo puede resolver por un lado la ética propia del periodista y de otro lado la veeduría ciudadana, la sanción social y la cultura de la responsabilidad con el bien o interés general”.

Juan Carlos Gómez Giraldo
Director del Programa de Comunicación Social y Periodismo u. sabana
“¿Por qué no podrían tener otro negocio?, no veo ningún problema con que un periodista tenga realice otra actividad económica, pues yo como ciudadano tengo todo el derecho a tener los ingresos que necesite para vivir. Sin embargo el problema radica que en el ejercicio de periodista, lo ideal es mantener una relación ética y de transparencia con mis fuentes. Es decir, que no está bien pasar de una relación periodista - fuente   para pasar a depender de la fuente económicamente, pues ya habría una tergiversación de la labor periodística y de los contenidos informativos, además de no responder de manera transparente frente las audiencias”.

Danghelly G. Zúñiga 
Directora Programa de Periodismo y Opinión Pública u. rosario
“En principio si las demás labores económicas no intervienen o no condicionan en su independencia, no habría ningún problema, de todas maneras lo ideal es que el periodista pueda vivir exclusivamente de su salario como tal. Para evitar conflicto de intereses, se debe aclarar que las demás actividades económicas no interfieran en la forma en la cual el periodismo informa, no sean utilizadas para adquirir influencia como periodista, no impliquen un incremento en la renta del periodista en su labor informativa y por los vínculos que generan, no mejoren los resultados económicos de las empresas informativas para las que trabajen los periodistas”.

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