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Reuters viernes, 1 de agosto de 2014

Después de reunirse con el presidente de Estados Unidos la semana pasada, el mandatario de Honduras tiene pocas esperanzas de una solución inmediata para frenar la oleada de niños que huyen de la pobreza y la violencia en Centroamérica.

Acompañado de sus contrapartes de El Salvador y Guatemala, Juan Hernández se reunió en Washington con Barack Obama y legisladores estadounidenses para discutir cómo hacer frente a un incremento sin precedentes de niños emigrantes a Estados Unidos, que ha sobrepasado los recursos de la frontera y que encendió un feroz debate político sobre qué hacer con ellos.

Hernández dijo que Obama no le ofreció ayuda explícita y que las disputas entre legisladores demócratas y republicanos estaban matando las probabilidades de cualquier solución a la crisis a corto o largo plazo. “Yo no pierdo la esperanza, pero creí que a esta altura, el primer resultado en términos de atender la crisis, lo íbamos a tener ya, como decisión tomada”, afirmó el jueves por la noche en una entrevista en su oficina de la casa presidencial.

Obama solicitó US$3,700 millones en fondos de emergencia para hacer frente a la crisis migratoria de niños, pero el Congreso profundamente dividido, que entrará en receso de verano el viernes, aún no decide si los aprobará. Hernández dijo que de ser autorizados, su empobrecido país podría recibir unos US$300 millones, que destinaría a recibir a los niños y a sus familias y reintegrarlos a la sociedad, azotada por la violencia de pandilleros.

“Lo que encontramos fue un presidente Obama diciendo que estaba apelando al Congreso que le aprobara recursos”, dijo el presidente centroamericano.

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