Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

José Manuel Restrepo Abondano sábado, 24 de septiembre de 2016

La tarea de construir la paz es compleja y requiere del concurso de todos. Quisiera referirme a uno de los aspectos de esta tarea, la que tienen las universidades colombianas en la construcción de la paz y de los retos en la transformación social, económica, política y cultural de un conflicto violento de más de 50 años.

Las universidades tienen la tarea de generar un conocimiento construido en un diálogo constante y crítico entre estudiantes, académicos y directivas. Este conocimiento de cara al posconflicto tiene que ser transformador, no solamente para afrontar los problemas de inequidad, desigualdad y exclusión que tiene el país, y que por supuesto se han exacerbado con el conflicto armado interno, sino para transformar igualmente las creencias y actitudes que tenemos como colombianos sobre nuestra historia y sobre las responsabilidades que tenemos como sociedad frente a la paz. Dichas creencias y actitudes en muchos casos, están mediadas por discursos de odio y de una aceptación tácita de incumplir las normas cuando no se acomodan a nuestros intereses o en el peor de los casos, de acudir a la fuerza y la violencia para imponer nuestros puntos de vista. 

Sumado a lo anterior, tenemos la enorme responsabilidad de construir un país más próspero y competitivo, que sea capaz de financiar los enormes recursos que necesitamos para garantizar esa paz estable y duradera que necesitamos y en la que se hace indispensable fortalecer sectores como el del agro, proveer más y mejores bienes públicos y garantizar protección a las víctimas, reinserción y una nueva y sólida institucionalidad. 

Así, las universidades tenemos que abordar investigaciones que den respuesta a estos problemas y retos, con una mirada transdisciplinar que enriquezca el análisis y las respuestas a los mismos. A su vez, este tipo de investigaciones deben verse reflejados en los currículos del pregrado y posgrados, en las pedagogías de los docentes, en los espacios de discusión de aulas de clase, seminarios, foros y congresos. Igualmente, las universidades debemos hacer reformar curriculares que formen ciudadanos socialmente responsables, que reconozcan y respeten las diferencias y que sean profesionales expertos en cada una de sus áreas en los nuevos conocimientos que el postconflicto y la paz demandan. 

Adicionalmente, es necesario que en la investigación y la extensión se involucre activamente a toda la sociedad, en especial de las regiones más afectadas por el conflicto, en la que se requiere de la participación de las comunidades y de las autoridades locales. Finalmente, y pensando en la construcción colectiva de una cultura de paz, las universidades tenemos que unirnos a fin de que el conocimiento construido sea un acervo común que pongamos a disposición de todos. 

La Alianza de las Universidades por la Paz, es un ejemplo de lo anterior en el que participan las universidades Nacional, Externado, Javeriana, Andes y Rosario en este sentido. A este esfuerzo o similares debemos acompañar también universidades de diversas regiones de Colombia, para formar así una construcción nacional universitaria en este nuevo escenario de esperanza. 

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.