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Colprensa Domingo, 19 de julio de 2015

Mientras tanto en la mesa de negociaciones en La Habana, las partes acelerarán la discusión con una nueva metodología, que se traduce en discusiones por tema y no por rondas. 

Tres expertos, que siguen el conflicto desde la academia, consultados por Colprensa coinciden en que así se logrará un estudio más profundo sobre los temas álgidos que en materia de justicia y víctimas llegarán a la mesa. 

Todo esto con la presión de un plazo de cuatro meses en los que tendrán que producirse resultados significativos, para evaluar bajo qué condiciones avanzarán los diálogos de paz. Esto es lo que opinan los analistas: 

“Deben avanzar más rápido en los puntos críticos” 
Iván Garzón Vallejo, director del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana. 

– ¿Cuáles son los alcances de los cuatro meses de plazo para evaluar el futuro de los diálogos? 
Son dos, uno en La Habana y otro en el país. En Cuba el mensaje es que deben avanzar más rápido en los puntos críticos de la negociación que son los que se conocen como DDR, desarme, desmovilización y reinserción. El mensaje para el país es que el proceso podría avanzar a un paso más acelerado del que lo ha hecho hasta ahora, que era lo que generaba presión en la opinión pública en las últimas semanas. 

– ¿Cómo se van a dirimir las diferencias en materia de justicia para avanzar al cese bilateral? 
Los mensajes de parte de la guerrilla han sido muy coherentes en el sentido de no aceptar cárcel, ni las partes más duras de la justicia transicional, pero hay mensajes contradictorios del Gobierno. Se ha dicho, por ejemplo, que no pagarán cárcel y que habrá penas alternativas, pero al mismo tiempo se ha dicho que no va a haber impunidad y que necesariamente tendrán que ser condenados, entonces la gran pregunta es cuál será el punto en el que se van a encontrar. 

– ¿Será un tema difícil el reconocimiento de las víctimas y su reparación por las FARC? 
Ese es uno de los temas pendientes frente a la real voluntad de paz de la guerrilla y es qué tanto están dispuestos a pasar de lo simbólico de recibir a las víctimas en La Habana y de mencionarlos en algunos comunicados, a hacer una reparación directa y efectiva. Aún no hay una respuesta muy clara. 

– ¿Cuáles son los riesgos de que, durante al próximo cese unilateral de las FARC, haya acciones de otros grupos ilegales?
Los riesgos están asociados a cualquier grupo armado al margen de la ley, incluso a estructuras que dentro de las FARC no tienen una dependencia del comando central. Existe el riesgo de que esas acciones violentas aumenten la sensación de inseguridad y se entiendan única y exclusivamente como si fueran autoría de las FARC. Ese es un riesgo que necesariamente se corre en una negociación que se desarrolla sin cese el fuego bilateral. 

– En un escenario cercano a la firma de la paz, ¿cómo afecta que no haya consenso con el ELN para iniciar diálogos? 
Con el ELN ha habido una postergación indefinida de un inicio de conversaciones, entonces me parece que esa guerrilla se ha ido encargando de ser cada vez más irrelevante, en la medida que puede prolongar el inicio de una negociación. El costo político es para ellos. 

“NINGÚN PROCESO DE PAZ SE PUEDE BASAR EN LA APLICACIÓN DE LA LEY ORDINARIA” 
Marco Romero, director de la Maestría de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Colombia. 

– ¿Cuáles son los alcances de los cuatro meses de plazo para evaluar el futuro de los diálogos? 
Este plazo se inscribe en el marco de los acuerdos entre el Gobierno y las FARC, entonces no es un ultimátum, sino un cambio de formato al diálogo; son precisamente las reglas del nuevo formato las que serán evaluadas por el presidente en cuatro meses y que si no dan resultado, podría anunciar que el proceso estaría en crisis. Pero en cuatro meses se evalúa el avance del proceso, no si se termina. 

– ¿Cómo se van a dirimir las diferencias en materia de justicia para avanzar al cese bilateral? 
Sobre el tema de víctimas el proceso ha avanzado a pesar de la crisis, pues en medio de tensiones se produjo el acuerdo sobre la Comisión de la Verdad; el proceso tiene capacidad de superar otras crisis. Ya se ha anunciado que habrá un sistema integral de justicia transicional, que probablemente tendrá componentes de reparación. La dificultad es cuáles son las características de ese sistema desde una lógica bilateral. 

– ¿Será un tema difícil el reconocimiento de las víctimas y su reparación por las FARC? 
En esta discusión con las FARC se están estudiando las responsabilidades de este grupo insurgente, pero también la del Estado y de agentes que indirectamente han financiado o estimulado la comisión de esos crímenes. Esa multilateralidad es la que ha dilatado el punto, pero un principio de reconciliación solo puede ser construido sobre la base de que se asuman las responsabilidades. Esto, independientemente de que se busquen penas alternativas, porque ningún proceso de paz se puede basar en la aplicación de la ley ordinaria. 

– ¿Cuáles son los riesgos de que, durante al próximo cese unilateral de las FARC, haya acciones de otros grupos ilegales?
Siempre está ese riesgo, pero también el Gobierno viene en un diálogo confidencial con ese grupo hace más de un año y creo que es probable que encuentren unas características particulares acordes para entrar a un proceso de paz. Si no hay un acuerdo con el ELN se corre el riesgo de que el conflicto tenga un índice de reproducción muy grande, es decir, que los vacíos que deja un grupo sean ocupados por otros. 

– En un escenario cercano a la firma de la paz, ¿cómo afecta que no haya consenso con el ELN para iniciar diálogos? 
Hemos tenido señales que hay discusiones que han demorado la puesta en público de una agenda común, pero también hemos sabido, por lo que ha trascendido a la opinión pública, que el proceso ha avanzado en discusiones, en la búsqueda de fórmulas para consolidar un proceso e incluso en su Quinto Congreso dieron luces sobre una apertura al diálogo. 

“GENERALMENTE LOS PROCESOS DE PAZ NO FUNCIONAN CUANDO SE IMPONE UN PLAZO” 
Andrés Molano, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario 

– ¿Cuáles son los alcances de los cuatro meses de plazo para evaluar el futuro de los diálogos? 
Los procesos de paz no funcionan, generalmente, cuando se impone un plazo, entonces estos cuatro meses no tienen un tinte perentorio, sino que se trata de establecer un horizonte de tiempo en el que deben producirse avances significativos en medio de un proceso que cruza la parte más compleja de la agenda. 

– ¿Cómo se van a dirimir las diferencias en materia de justicia para avanzar al cese bilateral? 
No creo que necesariamente el cese esté vinculado a la superación de la discusión en tema de justicia. La tregua bilateral debe ser una de las últimas cosas a las que se llegue en el proceso, porque no tiene lógica tener un cese bilateral mientras hay una agenda abierta entre las partes. Eso altera los tiempos de la negociación, poniéndonos instancias de verificación, entre otras cosas. Los temas de justicia se irán resolviendo en la medida que cambie ese maximalismo punitivo en la opinión pública y el liderazgo político, que quiere ver a los cabecillas de las FARC pudriéndose en la cárcel. Uno no negocia la paz para pudrirse en la cárcel. 

– ¿Será un tema difícil el reconocimiento de las víctimas y su reparación por las FARC? 
Que no lo hayan asumido en un documento no quiere decir que no lo vayan a hacer. El reconocimiento de las víctimas no se agotará con la firma de un acuerdo para la terminación del conflicto armado, sino que forma parte de la implementación de lo que se acuerde. Me parece que las FARC han hecho cosas históricas en el proceso, como las declaraciones en el caso de Bojayá y eso debe conducir a un proceso complejo de reparación, que seguramente se anunciará próximamente en Cuba. 

– ¿Cuáles son los riesgos de que, durante al próximo cese unilateral de las FARC, haya acciones de otros grupos ilegales?
Es que el cese anunciado compromete a las FARC, no a otras organizaciones, ni al ELN. La cuestión es qué tanto vamos a ver de cumplimiento del cese el fuego anunciado por las FARC y cómo se articulará con la aceleración que quiere imprimirle el Gobierno al proceso a estas alturas. Eso puede coincidir con algunos síndromes de violencia que pueden provenir de organizaciones de cualquier naturaleza. 

– En un escenario cercano a la firma de la paz, ¿cómo afecta que no haya consenso con el ELN para iniciar diálogos? 
Creo que no lo afecta, el ELN está en una encrucijada muy compleja, con ellos se ha negociado permanentemente hace mucho tiempo, incluso bajo el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, entonces están en una coyuntura muy particular, porque al lograrse un acuerdo con las FARC, podrían verse marginados políticamente.