Alejandro Arias Martes, 7 de febrero de 2012

También es famosa la casa del señor Wilmer Castro; ilustre y potentado pescador que construyó su casita de verano de $600 millones y que contó con dos yates y el acompañamiento de ilustres miembros de la familia Vives para desmantelar el `humilde` rancho. O el terruño de los parientes del célebre ex director del Das, Jorge Noguera.

Por supuesto que conforme a las normas de la Dirección de Parques Nacionales ninguno de estos importantes invasores, sus familiares e invitados están obligados a pagar por entrar al Parque como los demás mortales, un premio que el estado les concede por el magno logro de invadir. El ejercicio de la violencia en el Parque Tayrona dejó en su historia dos Directoras Territoriales de Parques muertas, una masacre en Neguanje de nueve personas, un sin número de homicidios aislados y como ilustre invasor a una multimillonaria y poderosa concesión que hacen ver a la Dirección de Parques como un simple portero obediente que abre y cierra la puerta de entrada al mismo luego de que la taquilla del concesionario ha hecho lo suyo.Así nos quedó demostrado el pasado 15 de enero en la entrada a Neguanje con el funcionario de parques Ricardo Acosta, quien se limitó a abrir y cerrar la puerta mientras que los funcionarios del concesionario del Parque Tayrona, Unión Temporal Parque Tayrona, hacían lo suyo con actitud de `seudo paracos` de viejas épocas disfrazados de indígenas de la Sierra Nevada. Resultó indignante que ante el reclamo de propios y extraños estos individuos, con el amparo de la policía, dijeran con la sorna de los de Ralito: nadie les dijo que vinieran al Parque Tayrona, ustedes vienen porque quieren. Y razón tienen para sentirse intocables. No hay que perder de vista la forma como se obtuvo ese jugoso contrato, con forme a las declaraciones de José Gelves Albarracín, y quienes intervinieron.Es así como se le dijo a Six Senses bienvenidos a Colombia pero fuera del Parque Tayrona y se suspendió la licencia de los Ciruelos por físicos abusivos. Es tiempo de ir revisando la concesión otorgada a la Unión Temporal Parque Tayrona y ejercer la autoridad por igual. No se puede premiar con la continuidad a una concesión que tuvo un origen oscuro, para su otorgamiento tampoco se tuvieron en cuenta a las comunidades indígenas; esta concesión hoy se erige como el mayor ilustre invasor de este Parque Nacional. PD.: Habíamos advertido que en desarrollo de una programa de reposicionamiento de imagen del grupo Daabon, periodistas de El Espectador habían visitado a Santa Marta. Pues bien, publicaron lo que podría llamarse un publirreportaje sobre la Marina Internacional y otros temas conexos.Además de las muchas imprecisiones de tiempo, modo y lugar olvidaron publicar, entre otras cosas, que la Marina Internacional de Santa Marta tuvo su origen en una certificación falsa suscrita por el entonces Secretario de Planeación de la administración de José Francisco `Chico` Zuñiga Riascos, Alfonso Vargas Vives. En la que hizo constar, a efectos de la concesión por parte de la Dimar, que el área donde se proyecta la construcción de la marina no se encuentra ocupada por nadie, no está destinada a uso público. Certificó que el área en el recuadro rojo, no era pública. Y gracias a ello ese sector de playa se privatizó.AntecedentesDespués de 44 años, por fin hay una luz de esperanza en el Parque Nacional Natural Tayrona. A lo largo de todos esos años, el poder del gatillo mostró su capacidad invasora y nos hicieron creer que quienes aseguraban ser propietarios de más de 90% de su extensión eran sus legítimos dueños.