Mateo Jaramillo - mjaramillo@larepublica.com.co Martes, 20 de agosto de 2013

La edad de oro del alpinismo comenzó en 1854 con el asenso de Alfred Wills a la montaña suiza llamada Cuerno del Tiempo y terminó once años después con la llegada de Edward Whymper al más famoso de los Alpes, el Monte Cervino. En este último recorrido llegaron siete escaladores a la cima y sólo tres se salvaron de caer por un acantilado de 1.400 metros.

Desde entonces varios suizos han escogido al Monte Cervino o Monte Matterhorn como la marca de sus productos, así lo hicieron Max Bazinger y Walter Goggel hacia 1945 con la creación de Alpina en Colombia, y once años más tarde Oskar Purtschert creó su empresa en Ecuador bajo el nombre de Floralp. Lo curioso, es que aunque Alpina ya llegó a Ecuador, Floralp no ha podido entrar a Colombia.
 
El 27 de julio del año pasado Floralp SA presentó la solicitud de su marca ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) en la clasificación 29 internacional de Niza. Dos meses más tarde, Alpina Productos Alimenticios SA se opuso al registro. Las razones aducen a una posible confusión entre las marcas tanto por los elementos gráficos como por los elementos verbales, añadiendo el uso de los mismos canales de distribución.  
 
La apoderada de Alpina, la abogada Laura Michelsen, de la firma Triana, Uribe & Michelsen, afirma que las palabras ‘Alpina’ y ‘Floralp’ son expresiones de fantasía que hacen referencia a los Alpes suizos, y la imagen más características de ambas marcas es el Monte Cervino, con la misma cara de la montaña y la misma cúspide.
 
Así mismo, argumenta en su oposición una posible confusión porque el prefijo de una y el sufijo de otra, es el mismo: ‘alp’. Lo que representa, en un aspecto fonético, que “estas son grabadas de manera casi idéntica en la memoria del consumidor, se dirigen al mismo público y se comercializan y publicitan a través de los mismos medios”, indicó Michelsen. 
 
Felipe García, apoderado de Floralp y socio de la firma García & Asociados, piensa que ese argumento no es motivo suficiente para no dejar entrar una marca en el mercado. “Es como si una persona no se pudiera llamara Mateo, porque ya está el nombre de Teodoro”, dice el abogado.
 
De igual manera, García explicó que “la similitud ortográfica no coincide a una similitud visual ni fonética”, al usar unos colores y una tipografía distinta una de la otra. 
 
En cuanto al elemento gráfico, Floralp expuso que la imagen corresponde “al entorno paisajístico de un lugar bien determinado en Europa”; y por lo tanto, “nadie se puede apropiar de la imagen que solo reproduce la realidad de un entorno natural”. Además, dice que la base de la imagen de Alpina está formada por una ‘v’, el queso suizo, y de la banda roja con la inscripción ‘Productos lácteos desde 1964’. 
 
Pasados siete días, desde la respuesta presentada por Floralp, la Dirección de Signos Distintivos de la SIC negó el registro de la marca ecuatoriana. “Resulta sorprendente que tan solo cinco días hábiles después, la SIC tuviera la decisión cuando el término normal en casos de solicitud de marca en los que se presenta oposición de un tercero es entre 4 y 8 meses, llegando inclusive casos en los que dura más de un año”, dice López.
 
Es así como los representantes de Floralp evocaron el recurso de apelación y ponen a consideración de la Delegación para la Propiedad Intelectual nuevos elementos para permitir el registro de la marca. 
 
Aducen que “por lo menos un centenar de marcas, nombres y lemas aprovechan el valor distintivo que tiene la figura de la montaña Materhorn para destacar varios atributos de sus productos o servicios”.
 
Entre ellos presentan la imagen de marcas como los chocolates Toblerone o la industria cinematográfica Paramount. 
 
Siguiendo este orden, afirman que Floralp se encuentra registrada en Ecuador y Perú, tal como se presenta para su solicitud en Colombia. Al igual que Alpina se encuentra en estos países y coexisten con la misma marca que se disputa en Colombia.
 
Por último, piden que la autoridad colombiana, como miembro de la Comunidad Andina de Naciones, aplique el principio según el cual, “cada Miembro concede a los nacionales de los demás países miembros el mismo trato que otorga a sus nacionales”.
 
El 10 de julio de este año, la superintendete Delegada para la Propiedad Industrial confirmó el falló de primera instancia de la SIC. Argumentó que por el causal de irregistrabilidad de “Reproducción, imitación, traducción, transliteración o transcripción” y por enfrentarse a un “signo notorio”, no es posible su registro en Colombia.
 
Resta esperar si Floralp decide acudir a la vía del contencioso, ante el Consejo de Estado, para presentar la acción de nulidad.
 
Posición de Alpina
 
La apodera de la firma colombiana, Laura Michelsen, afirma que “Alpina es una marca notoria, líder y con más de 50 años en el mercado del país. Por eso es que cuida tanto la imagen, no quiere que se confundan los clientes ni que se beneficien otras compañías con el prestigio de la compañía. Además, es muy conocida en el territorio”. Por esta razón es que la abogada afirma que si uno deja que hayan otros nombres confundibles, está haciendo que su marca se diluya.
 
Michelsen asegura que Alpina está registrada en los países donde tiene presencia. Hasta el momento la empresa de lácteos se encuentra en América Latina y el Caribe, Europa y están incursionando en Asia.
 
Posición de Floralp
 
El abogado representante de Floralp en Colombia, Felipe García, cuenta que “cuando Alpina solicitó el registro de su marca en Ecuador,  Floralp no se opuso a su registro por simple principio de competencia sana y leal”.
 
En cuanto a la disputa por la similitud de la imagen García indica  que “el contorno de la figura de la montaña es realmente lo único que se comparte entre los signos Alpina y Floralp. Esta figura tiene la forma de un cono o pirámide que en sí mismo rememora al Monte Materhorn o Cervino. Este monte, desde cualquiera de los distintos ángulos que se le mire, resulta inconfundible. Además, el monte es evocativo de la nación Suiza y para muchos están unidos de forma inseparable”.