Andrés Octavio Cardona - acardona@larepublica.com.co Jueves, 9 de noviembre de 2017

De acuerdo con la publicación de Inglaterra, los líderes políticos y los colombianos deben aceptar que los miembros de las Farc ya no son terroristas.

Con el titular en su edición impresa “The war of the rose” en la sección América, el diario inglés The Economist dedicó un artículo a la transformación de las Farc en partido político, ahora bajo la denominación de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común y la candidatura presidencial de Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, como una idea absurda que no contará con el apoyo de los colombianos en las urnas.

Sin embargo, en el texto también indicó que “el futuro de Colombia sería más brillante si los políticos pudieran acordar que los líderes de las Farc ya no son terroristas. Estados Unidos podría ayudar eliminando al grupo de su lista de organizaciones terroristas. Timochenko y sus camaradas merecen el desprecio de los colombianos. La forma de mostrarlo es no votar por ellos”.

La publicación también destacó que a pesar de que las Farc se convirtieran en un partido político, 84% de los colombianos tiene una opinión negativa sobre la organización y solo 12% un concepto favorable. No obstante, revela que a través del proceso de paz se permitió que la ex guerrilla dejara que 7.000 combatientes entregaran sus armas y cerca de 3.000 personas, desde mediados de 2016, salvaran su vida o no sufrieran consecuencias por la guerra en Colombia.

“La implementación del proceso de paz tiene problemas, pero son más culpa de un Estado débil que de las Farc”, resalta la publicación en uno de sus apartes, a la vez que expresa que “el Gobierno puede tener suficientes votos en el Congreso para repeler las críticas a la ley de la JEP, pero los ataques a la legitimidad política de las Farc continuarán”.

Así mismo The Economist resaltó la división política que presenta para el país la implementación de los acuerdos de paz, por lo que apuntó que “ahora la pelea es sobre la legislación. Pase lo que pase, el debate sobre si las Farc son o no aptas para la política continuará a través de las elecciones, que pueden ser las más amargas en años”.