Pulir un verso
El Banco República se encoge de hombros y argumenta que frente al déficit fiscal y su gran demanda de recursos, y ante una inflación contenida pero que no cede, poco o nada puede hacer
04 de noviembre de 2026La economía colombiana está en una situación mucho más frágil de lo que refleja la proyección de un modesto crecimiento del 2,6% para este año. Los únicos sectores con desempeño positivo durante el 2026 han sido el gasto del gobierno, +12,2%, y las obras civiles, +17,1%. Las importaciones aumentan a ritmos superiores al 32% mientras las exportaciones de productos agropecuarios caen un 16%; en el caso del café, su volumen de exportaciones ha disminuido un 13,8%. Algunas variables ajenas han amortiguado la criticidad de la coyuntura, especialmente los altos precios internacionales del petróleo, carbón, commodities agrícolas y, el auge de las remesas.
En cada una de sus recientes asambleas, los gremios han transmitido sus cuitas y el gobierno ha tratado de consolarlos. A los hoteleros les ofrece recortes en el impuesto de renta y con los constructores se habla de subsidios. Sin embargo, la problemática de todos confluye en las muy altas tasas, pues en una economía moderna todo es financiado. Estas altas tasas, para rematar, han atraído abundantes capitales que obtienen en Colombia utilidades sorprendentes y mantienen al peso muy sobrevaluado. La brutal conclusión es que con las tasas en los niveles actuales la economía no despegará.
El Banco República se encoge de hombros y argumenta que frente al déficit fiscal y su gran demanda de recursos, y ante una inflación contenida pero que no cede, poco o nada puede hacer. Pero, aunque evidentemente la financiación del déficit ejerce un importante empujón alcista, la tasa de intervención del BR es la piedra angular del mercado monetario e incide sobre toda la estructura temporal de tasas de interés.
Incluso, gran parte de las posiciones de TES de largo plazo se “fondean” en el interbancario. Durante el 2026, en la medida en que la tasa de intervención BR subió desde el 9,25% al 12,25% actual, la tasa de largo plazo escaló un 1%. Como la tasa BR es un piso “duro” para las tasas cortas, la curva se ha aplanado. La reciente colocación de bonos en el exterior, por US$5.200 millones, 3,1 veces sobre demandada, con tasas de colocación altas pero razonables, mostró que en la comunidad internacional el gobierno y la economía colombiana tienen suficiente credibilidad.
Existen otros paradójicos efectos del nivel de la tasa de intervención que el BR debe considerar. De un lado, en la medida en que la financiación es uno de los costos relevantes en la producción de cualquier bien, tasas muy altas presionan los costos (y precios) hacia arriba. De otro, tasas menos altas impulsan la economía, generando mayores pagos de impuestos y reduciendo el déficit fiscal.
En la reunión de la Jdbr de la semana pasada todavía tres codirectores votaron por incrementar la tasa, más allá del 6% real, reiterando la lucha contra una inflación inevitable, en tanto fue originada en un shock de costos irreversible, el aumento del 24% en el salario mínimo. Oportuno recordar aquel famoso poema de León Valencia: “amando los detalles, odiar el Universo; sacrificar un mundo para pulir un verso”.
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