Lunes, 30 de julio de 2012

Definitivamente es un estado soberano, con Jefe de Gobierno, policía y hasta Ministro de Comercio Exterior.

Puede comportarse como un tirano o un verdadero Demócrata; en él se pueden encontrar bienes que forman parte de nuestra cada vez menos nutrida canasta familiar, así como servicios propios de una Serviteca, limpia vidrios y el infaltable revisor de la presión de llantas, que con palo de escoba en mano muy 'técnicamente' da su diagnostico a oído puro. Garret Morgan nunca imaginó que estaba diseñando lo que muchos años después y en Colombia se convertiría en la republica independiente del semáforo, el mismo que es testigo de excepción en como se instrumentan las más audaces tácticas y estrategias de neuromarketing, en vista del gran potencial comercial que tiene nuestra republica independiente del semáforo me di a la tarea de buscar como acceder a uno.

Lo primero que hice fue buscar cual sería la mejor ubicación a mi producto, ¿servicios jurídicos en un semáforo? ¿No sería suficiente con la cantidad de 'abogados' que ferian sus servicios en nuestros elegantes complejos judiciales?

La respuesta simple, no, si busco un semáforo ubicado sobre la zona financiera lograré acceder a un potencial mercado y por fin comprarme un reloj Rolex como esos que se pierden en las clínicas de Bogotá; recorrí cada una de las oficinas distritales y en todas me informaron que de ninguna manera me iban a otorgar la explotación comercial de un semáforo.

Frustrado y mal humorado decidí salir del centro de nuestra ciudad rumbo a mi oficina, justo en la calle 19 con carrera 7 vi a un señor poco distinguido, pero que daba instrucciones a uno y otro vendedor en dicho semáforo, saque la cabeza por la ventanilla y lo llamé, durante el minuto y treinta segundos del cambio de semáforo lo interrogue literalmente sobre como podría ayudarme a conseguir la exclusividad del semáforo de la calle 72 con carrera 7.

Me dijo sabe que ?mono?, usted me cayó a lo bien, parquee la nave y lo llevo donde Aurelio el que manda en todo esto; los tres minutos que dure llegando al parqueadero y devolviéndome pensaba que le iba a decir, como tratarlo, Doctor? No, me recriminé, doctor es cualquiera que tiene una curul, eso podría ofenderlo.

Al fin llegué, Aurelio me esperaba, tenia varías ?pintas? que lo cuidan como dice el, lo vi y si estaba mal combinado pero no entendía, su amigo Edison me dice, mono que pasa, es lo que Ustedes llaman escolta.

Una vez sentados en una elegante cafetería de la calle 10 con carrera 13, le dije de frente, sin miedo, bueno Aurelio que se requiere para que yo pueda tener exclusividad en un semáforo, me respondió con algo más directo pues vea hermano, plata en mano y ya saben que en tierra, ¿que quiere vender, minutos, película 'piratas', cigarrillos, juguetes importados de la china, gafas o que'

Entusiasmado le dije servicios jurídicos, en dos segundos Aurelio y sus 'pintas' se reían de mí a carcajadas, doctor por favor, venda algo que sea serio, que la gente consuma y no se sienta tumbada, pero me cuestionaba como que vender películas 'piratas', gafas imitación Okley, las cuales adquirí a la tierna edad de 18 años solo para deslumbrar a la conquista del momento, siendo orgullosamente para la época un consumidor chimbo más de este país; ¿que eso no es tumbar a la gente?, caramba, creo que el profesor Hinestrosa se equivocó en sus conceptos de rectitud y respeto por la propiedad intelectual. Al fin Aurelio me explicó como funciona, uno le paga a él un derecho de uso, si uno se va de vacaciones él tiene derecho a subarrendar el espacio y lo mejor, ni un peso de regalías o IVA, entonces le pregunté a Aurelio si se había leído el nuevo estatuto al consumidor, ya que es una actividad que puede estar regulada; con una leve sonrisa y con el sarcasmo a flor de piel me dice: Doctor la moda de los gomelos es no leer y yo siempre a la moda.

Al pensar que el ejercicio comercial en el semáforo estaba exento de impuestos, me dije, carajo esto es un robo, no para el Distrito, sino para los ex nuevos cacaos que no van a tener la oportunidad de echarle más gasolina a sus aviones por mí culpa, no puede ser me cuestioné, nunca he sido de al caído caerle, estaba en una encrucijada del alma, como cuando uno sabe que no lo hizo bien pero se quiere reelegir para 'corregir', así.

Fue cuando resolví el dilema, al diablo los aviones, las encrucijadas, yo quiero mi Rolex; si se venden contratos estatales en las cafeterías por que no servicios jurídicos en un semáforo, donde firmo Aurelio'

Guillermo Cáez Gómez

Abogado

@guillermocaez