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  • Natalia Cubillos Murcia

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Al menos durante sus primeros cinco meses de operación no era claro qué productos transaba la compañía y el mecanismo de compensación.

“La sociedad no indicaba con claridad y detalle los productos y servicios que recibirían sus vendedores en contraprestación por la afiliación, cuyo costo es de $499.000”, aseguró la Superintendencia, liderada por Francisco Reyes.

Sobre el mecanismo de compensación, la entidad indicó que la compañía prometía retribuciones por la vinculación de vendedores y no por la transacción producto de la venta de bienes y/o servicios. “Entre $20.000 y $50.000 por el solo hecho de vincular personas a la red, sin que se hubiera realizado una venta efectiva de un producto, bien o servicio”, señaló.

La sanción específica de $50 millones la deberá asumir Bernardo Giraldo Prieto exrepresentante legal de la compañía.

La entidad determinó que Gofive cobraba como costo de afiliación ‘premium’ la suma de $499.000, la cual correspondía  a un kit de capacitación para la ejecución del negocio, los derechos de uso de la oficina virtual y los procesos de capacitación para las funciones de mercadeo y promoción de la plataforma, por un periodo de hasta un año.

Sobre este tema el vicepresidente jurídico y socio Daniel Ortega, sostuvo que ya se presentó un recurso de apelación y que en general los demás socios están tranquilos pues es un proceso que viene de tiempo atrás y ya se hicieron los ajustes necesarios para realizar la operación sin inconvenientes.

“Hubo una investigación, motivo por el cuál hicimos un cambio en el modelo de compensación, para que se entienda mejor y no para que se entienda que hay una vinculación de personas sino un producto de consumo, así llevamos operando siete meses”, explicó. 

Además Ortega sostuvo que esta resolución no impide su operación legal, pues tal y como lo reconoce la entidad “la sociedad cambió el modelo de afiliación y el plan de compensación, reemplazando los beneficios que se ofrecían antes con un nuevo paquete de beneficios”; aunque esto no subsana la situación presentada. 

Para la Superintendencia, Giraldo obró “sin la prudencia y diligencia requerida para atender sus deberes y aplicar las normas legales pertinentes”. Hoy en día ya no es representante legal porque estaba cumpliendo con gestiones netamente tecnológicas y no administrativas, como lo aseguró Ortega. 

La cabeza visible de la compañía es Juan Carlos Carrillo uno de los dueños de Keet SAS, empresa que juega el papel de mercadeo dentro de la sociedad. Los demás socios son Felipe Robayo Ortega, Camilo Russi Espinosa, Andrés Oliveros Pulido, Andrés Gómez Jiménez, Daniel Ortega.

“Nuestra idea es acatar las normas a la Superintendencia y saber que si bien modelamos el esquema operativo fue por recomendación de ellos, han hecho cuatro visitas para mirar la operación y ahora se entiende que la motivación directa era el consumo para cumplir el artículo 6 de la ley 1700”, dijo.

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