Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Colprensa Lunes, 26 de junio de 2017

De esta manera, no solo darán el paso hacia la legalidad de sus integrantes y comenzarán una nueva fase como partido político reconocido y con personería jurídica, sino que dejarán tras de sí más de 53 años de guerra contra el Estado colombiano, que dejó decenas de miles de muertos y más de seis millones entre víctimas y desplazados.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia tienen sus más profundas raíces en los coletazos que dejó la violencia partidista de mediados del siglo XX, cuando liberales y conservadores se enfrentaron durante décadas dejando casi 300 mil muertos.

Para los años 50’s, y tras la muerte del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, la violencia partidista se incrementó en el país, especialmente en regiones como los Llanos Orientales y Tolima.

En este último departamento nacieron tanto las guerrillas liberales como las de autodefensas campesinas de influencia comunista. El Gobierno militar, encabezado por el general Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), decretó una amnistía a la que se acogieron muchos guerrilleros, pero fueron traicionados por el establecimiento y asesinados en su mayoría. Los pocos supervivientes se reagruparon en el sur del Tolima.

Allí, para 1952, Pedro Antonio Marín, considerado el creador histórico de las FARC, tomó el nombre de guerra de ‘Manuel Marulanda Vélez’, un dirigente agrario asesinado, y se convirtió en el líder de la naciente organización armada de raíces liberales, pero que empezó a dividirse por sus inclinaciones comunistas a tal punto de que en 1955 algunos de ellos se unieron al Gobierno militar y ayudaron al Ejército a atacarlos.

Tras el fin de la dictadura, en 1957, y luego del Gobierno de transición de una junta militar de transición que gobernó el país durante un año, nació el Frente Nacional: el acuerdo entre liberales y conservadores para alternarse el poder durante 16 años. El primero fue Alberto Lleras Camargo, que al asumir la Presidencia en 1958 ofreció una segunda amnistía y para 1959 se logró un acuerdo.

Sin embargo, en 1960,  Marulanda tras el asesinato de su amigo Jacobo Prías por José María Oviedo, uno de los primeros paramilitares del país, decidió quedarse en una zona llamada Marquetalia, en el corregimiento de la Gaitania, municipio de Planadas en Tolima, al mando de una organización armada.

El 14 de mayo de 1964 arrancó la ‘Operación Marquetalia’, donde 16.000 soldados con la asesoría de militares estadounidenses del Plan Laso (Latin American Security Operation) se pretendía exterminarlos. Unos 50 campesinos sobrevivieron al ataque y conformaron las FARC, asumiendo como fecha de fundación el 27 de mayo de 1964.

La primera negociación de paz con las FARC fue en 1984 durante el Gobierno de Belisario Betancur. Del fallido proceso nació en 1985 el partido político la Unión Patriótica, que finalmente fue  masacrado por grupos paramilitares. Se estima que 3000 de sus miembros fueron asesinados.

También fracasaron los otros dos intentos de negociación de paz, iniciados en 1991 con el presidente César Gaviria y en 1999 con el presidente Andrés Pastrana. Este último se conoció como los Diálogos del Caguán, por la región de 42.000 kilómetros cuadrados, que el mandatario ordenó desmilitarizar en el sureste del país para que la guerrilla se concentrara.

La década de 1990 estuvo marcada por los más importantes reveses militares del Ejército Nacional como Puerres, Patascoy, El Billar y Mitú, entre otras decenas de ataques a instalaciones militares, secuestros masivos de miembros de la Fuerza Pública y cientos de retenciones de civiles con fines extorsivos y masacres en pequeñas poblaciones.

En 2000 y tras el fracaso de los diálogos de El Caguán, Estados Unidos y el Gobierno de Pastrana lanzaron el Plan Colombia, una estrategia contra el narcotráfico ampliada luego a la lucha antiguerrilla, que incluyó financiamiento y entrenamiento militar.

Uno de los hechos que se destacan en este periodo es el secuestro de la precandidata presidencial Íngrid Betancourt, quien duró seis años en cautiverio y luego, con la famosa ‘Operación Jaque’, fue rescatada junto a otros catorce militares que llevaban entre ocho y doce años en poder de las FARC en condiciones infrahumanas.

Así se abrió una década de fuerte ofensiva contra las FARC, bajo el mandato del presidente Álvaro Uribe (2002-2010). En 2008 murió por aparentes causas naturales ‘Manuel Marulanda’ y cayó abatido en territorio ecuatoriano el considerado segundo hombre y ‘Canciller’ de las FARC, Luis Édgar Devia, alias ‘Raúl Reyes’.

El Gobierno siguió debilitando a la organización armada, considerada para entonces como el mayor cartel del narcotráfico en el mundo, atacando a sus cabecillas. En 2010 bajo la presidencia de Juan Manuel Santos, murió en un bombardeo el jefe militar Jorge Briceño, alias ‘Mono Jojoy’, responsable de los miles de secuestros de civiles y políticos, y luego, en otra operación militar en 2011, fue abatido en el sur del Tolima Guillermo León Sáenz, alias ‘Alfonso Cano’, sucesor de ‘Marulanda’.

Para ese momento, ya se habían iniciado los contactos secretos entre el Gobierno Santos y las FARC, con miras a un proceso de paz. La muerte de ‘Alfonso Cano’ no afectó las intenciones de las partes.  

El 18 de octubre de 2012  Santos y el nuevo jefe máximo de las Farc, Rodrigo Londoño, alias ‘Timoleón Jiménez’ o ‘Timochenko’, anunciaron formalmente los diálogos de paz, cuya mesa se instaló en La Habana, en noviembre de ese mismo año, con Cuba y Noruega como garantes, y Chile y Venezuela como acompañantes.

El 24 de agosto de 2016 las partes anunciaron haber alcanzado un acuerdo de paz definitivo, que debía ser refrendado por el pueblo colombiano mediante el plebiscito del 2 de octubre. Sin embargo, en las urnas la mayoría de colombianos contestaron ‘No’ a la pregunta: “¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera?”.

Ante los resultados de las votaciones, las FARC y el Gobierno modificaron algunos de los puntos más criticados por la oposición, y aún sin la aprobación de ésta se firmó un nuevo acuerdo el 24 de noviembre de 2016, conocido como el ‘Acuerdo del Teatro Colón’.

Ocho meses después, se espera que este 27 de junio con la entrega de arnas certificada por las Naciones Unidas, concluya el desarme definitivo del grupo guerrillero más antiguo del mundo. “Se están acabando de desarmar las FARC, la más antigua guerrilla de todo el mundo. Las FARC dejarán de existir para siempre como grupo armado ilegal. Esta es una paz irreversible”, aseguro el presidente de la República este miércoles en su visita a Francia.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.