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Carlos A. Garay sábado, 24 de mayo de 2014

La industria manufacturera es una actividad fundamental para la economía, no solo por su representatividad en el PIB (12,1%) y el empleo (12,2%), sino también, y especialmente, por: su liderazgo en la incursión de Colombia en los mercados internacionales, su efecto dinamizador sobre otras actividades económicas, su impacto en el desarrollo regional,  su impulso a la innovación, y su capacidad de generación de empleo de calidad.   

Colombia cuenta hoy con una industria manufacturera madura en algunos sectores, relativamente diversificada, y con potencial de desarrollo; una industria que ha superado grandes adversidades, y que enfrenta hoy oportunidades favorables, pero también inmensos desafíos. El primero y más importante de ellos, es revertir la pérdida de participación económica que ha sufrido en los últimos años, y retomar una senda de crecimiento alto y sostenido.

Para alcanzar este propósito, se requiere -en un esfuerzo coordinado entre el Estado, el sector privado y la academia- abordar los principales obstáculos que afectan su competitividad. Entre estos, se destacan: los altos costos de energía y gas,  las inflexibilidades del mercado laboral, la baja calidad y los elevados costos de transporte y logística, las altas tasas e ineficiencias del sistema tributario, y la alta volatilidad de la tasa de cambio. Lo anterior, sin dejar de lado la necesidad urgente de dar solución a otras problemáticas como la ineficiencia de la justicia o la imperante corrupción.

Dado el papel estratégico de la industria en el bienestar de los colombianos y los grandes retos que esta actividad enfrenta, Acoplásticos- que representa los sectores de plástico, química, petroquímica, caucho, pinturas, tintas y fibras- elaboró y entregó a los candidatos a la Presidencia de la República el informe titulado “Un nuevo impulso a la industria manufacturera colombiana”. En este documento se propone un conjunto de 50 acciones para superar los principales cuellos de botella que esta actividad económica enfrenta. 

En el estudio se enfatiza, por ejemplo, la necesidad de reducir efectivamente los costos de energía a través de medidas como: la disminución de las tasas de remuneración de transmisión y distribución a valores entre 8% y 9%, la reducción de los límites para el cambio de nivel de tensión, y el establecimiento de esquemas de tarifas horarias.

También se resalta la urgencia de disminuir las inflexibilidades y sobrecostos laborales. Para ello, se propone eliminar la parafiscalidad de las Cajas de Compensación, mejorar la normatividad y eficiencia en la gestión de los casos de incapacidades y reubicaciones laborales, y dar mayor claridad sobre las situaciones que constituyen despidos por justa causa.

En materia tributaria, se requiere disminuir más la tasa de retención en la fuente para reducir las devoluciones  del impuesto de renta, aplicar efectivamente el plazo máximo de 50 días para la devolución de los impuestos de IVA y renta (artículos 861-864 del Estatuto Tributario), y permitir que los 16 puntos de IVA pagados por la compra de bienes de capital sean descontables en su totalidad.

Estas son tan solo algunas de las necesidades puntuales de la industria manufacturera colombiana. La más importante de todas es que esta actividad económica sea priorizada en la agenda de gobierno y el Plan de Desarrollo de la próxima administración, y que, en estos cuatro años, se ejecuten con prontitud las acciones que permitan nivelar el terreno competitivo del sector frente a la competencia externa y, así, se impulse su crecimiento y desarrollo sostenible.

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