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martes, 21 de julio de 2020

La pandemia por la que estamos atravesando mostró las debilidades del fútbol latinoamericano, hasta ahora ningún campeonato ha empezado, unos no tienen ni siquiera fecha tentativa para iniciar, otros como el paraguayo tiene unos pocos equipos habilitados por lo que algunos partidos se jugarán y otros no. En ninguno de los 10 países de la Conmebol se ve organización, algunas ligas esperan a ver que pasa en otras intentan jugar, la realidad es dolorosa, no es un problema económico, es de organización y administración.

En Colombia la situación es peor, esta pausa sacó a relucir lo más pobre de nuestro fútbol, peleas, desorganización, un canal de pago que no recibe dinero y que no puede entregar dinero a los equipos, un presidente atornillado a su puesto, que junto con otros cuenta con investigaciones administrativas y probablemente penales.

¿Qué hacer? 

El fútbol lo aguantaba todo, no sé si siga siendo esta la tónica, no veo muchos patrocinadores interesados en acompañar este sainete y que la entidad que los aglutina esté dando pasos para mejorarlo. Veamos. Las eliminatorias para el mundial de Qatar se vienen en octubre, la gobernadora del Atlántico dijo que Barranquilla no podrá ser sede. ¿Se ha hecho algo?, ¿será posible traer las figuras europeas?, ¿cuáles serán los protocolos?

El fútbol profesional está metido en un lodazal del que no se ve nada bueno, grupos opuestos, propuestas de campeonatos nuevos sin varios equipos tradicionales, intentos de golpe de estado, todo para maquillar la total falta de recursos, la mala administración y los sueños de poder de algunos.

¿No será mejor empezar por organizar bien el fútbol? El problema es de dinero. No puede ser posible que algunos equipos decidan permanecer en la B, en vez de intentar llegar al campeonato principal, pues es mejor negocio permanecer en un campeonato sin hinchas y poca divulgación, pero recibiendo el mismo dinero que si estuvieran en la A. Falta que de la primera B se descienda, esto mejoraría la calidad de ese torneo y evitaría que varios equipos permanezcan en los últimos puestos sin que nada ocurra. Hacer un mejor reparto de los derechos de televisión, seguramente en principio ayuda a los grandes, pero aparecerán equipos como el Leicester, que a punta de organización y buen equipo logró colarse entre los grandes de la Premier recibir mucho más dinero.

Organizar un campeonato coherente con espacio para que los equipos puedan participar en copas internacionales de manera tranquila, ofrecer a la televisión un producto homogéneo y de calidad, con árbitros competentes y jugadores bien tratados sería de muy buen recibo.

Por convicción o por imposición de Fifa, tener un campeonato femenino digno de nuestras mujeres, que permita desarrollar el futbol femenino si tener que rogar cada año para que se organice un torneíto de tres meses, con condiciones laborales inestables y dirigentes empeñados en acabarlo.

Además, cuidar y mejorar el futbol aficionado, que es la fuente de jugadores para el profesional, debe organizarse y generar ingresos propios, no depender siempre de los recursos del Estado y los pocos ingresos de las transferencias.

Con todo estos, solo se puede concluir que el problema no es solo que no haya plata, es que esta mal repartida y manejada. Es un absurdo crear un nuevo torneo en que se excluyan a los equipos “disidentes” como Santa Fe; deben es organizarse y exigirles a los administradores que hagan su trabajo, en pro del futbol y no de sus bolsillos.