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Jueves, 13 de septiembre de 2018

Hace 70 años Estados Unidos promovió el más grande proyecto de inversión extranjera directa de la historia moderna, conocida como “Plan Marshall” (US$200 billones actuales). Su objetivo fue ayudar a acelerar la recuperación de Europa Occidental en la post guerra, para contrarrestar la influencia en la región por parte de la Unión Soviética.

Hace cinco años, Xi Jinping, presidente de China, lanzó la iniciativa “Belt & Road” (originalmente se denominaba “Silk Road Economic Belt and the 21st-century Maritime Silk Road”).

Esta iniciativa comprenderá inversiones cinco veces mayores al Plan Marshall. Su foco son 79 países de Asia, África, Europa y, en menor medida, América Latina (muy pocos países se han adherido a la misma) y su objetivo principal es dotar a estos países de la infraestructura adecuada (autopistas, ferrocarriles, puertos, plantas de energía, etcétera) para comerciar con un país como China.

Pero no solo se trata de una iniciativa de gasto público. Los inversionistas privados chinos también deben darle prioridad a los países involucrados dentro del “Belt & Road” bajo las nuevas reglas de inversión privada de China hacia el exterior establecidas en marzo del presente año.

Las nuevas reglas de inversión hacia el extranjero para empresas Chinas (aplican para proyectos de infraestructura, emprendimientos, fusiones & adquisiciones e incluso inversiones de portafolio) establecen 3 categorías de inversión: i) “Promovida” (países Belt & Road y algunos sectores económicos específicos, ii) “Restringida” (equipos deportivos, fondos de capital privado, inmuebles, industria del entretenimiento, industrias altamente contaminantes y iii) “Prohibida” (industria de adultos y en general todo lo que no genere valor a los intereses de China).

Colombia tiene todas las condiciones para buscar ser incluido en esta iniciativa. Ente estas, las más relevantes para China son la ubicación geográfica, los Tratados de Libre Comercio (TLCs) suscritos con las mayores economías de importación del mundo y uno de los regímenes de zonas francas más maduros en las Américas, que permite a las empresas chinas realizar operaciones de manufactura en Colombia sin necesidad de nacionalizar los equipos y las materias primas.

A nivel de infraestructura, los puertos con los que contamos en los dos océanos permiten realizar operaciones de perfeccionamiento de mercancías en nuestras zonas industriales para atender la demanda de productos chinos a nivel mundial. En la medida que las operaciones industriales se realicen las costas, no se afectará la competitividad con los problemas de conectividad interna del país.

Colombia necesita impulsar masivamente su sector manufacturero y no existe mejor estrategia que estar dentro de la agenda de la principal economía manufacturera a nivel mundial. China necesita alternativas para contrarrestar medidas proteccionistas que afectan su economía

Desde el punto de vista de las fusiones y adquisiciones, para superar el nivel incipiente de transacciones de empresas chinas en nuestro país, es fundamental ajustarse con las prioridades de este país.

Por todo lo anterior, la suscripción de un Memorando de Entendimiento entre Colombia y China para ingresar al “Belt & Road” debe ser una prioridad del Gobierno Nacional en el corto plazo.