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martes, 11 de junio de 2024

A comienzos de este año, la Comisión Federal de Comercio (FTC) investigó a la empresa Inmarket por usar ilegalmente datos de ubicación de consumidores capturados a través de sus aplicaciones y las de terceros.

La compañía utilizaba tecnología de geolocalización a partir de direcciones IP, check-ins en redes sociales para determinar la ubicación precisa de los consumidores y utilizarla para desarrollar estrategias de publicidad y marketing dirigido.

Arguyó la FTC que Inmarket omitió informar adecuadamente a los usuarios cómo se usarían sus datos de ubicación.

No obstante, el pasado 1 de mayo la autoridad anunció que la compañía investigada, se habría comprometido, en el marco de un acuerdo a suspender la explotación de esos datos y a eliminarlos.

Este caso refleja las tensiones propias de las economías de la denominada cuarta revolución industrial en las que la información juega un papel cada vez más importante. No en vano ha hecho carrera la célebre frase acuñada por Clive Humby según la cual “los datos son el nuevo petróleo”.

Sin embargo, Clemens Mewald ha criticado esta analogía pues sostiene que, a diferencia del petróleo que es un “comodity”, y como tal es un bien homogéneo y estándar, y no se puede copiar para producir más petróleo, los datos en cambio son en esencia heterogéneos

Por su parte, Michael Palmer ha expresado que si los datos no están refinados no se pueden utilizar (Forbes Sep. 2021).

De ahí la importancia de que los datos se clasifiquen, se analicen, se complementen o se crucen con información adicional. De lo contrario, carecerán de valor.

En ese sentido, es menester distinguir el dato simple o crudo, que es cualquier información que permita identificar a una persona, del dato enriquecido que es aquel que es complementado o “cruzado” con otra información y que deviene en útil para la toma de decisiones (La georreferenciación es una forma de refinar un dato).

Colombia no ha sido extraña a este fenómeno. Son muchos los casos de empresas en las que la analítica de datos es un pilar central de su actividad. En nuestro País la Ley de habeas data no hace alusión expresa a los datos refinados o enriquecidos, lo que no quiere decir que no se puedan comercializar o utilizar

Pero eso sí, es de suma importancia para esos efectos, considerar si se trata de datos privados que pertenecen única y exclusivamente a la persona sobre la cual recae la información, o si se trata de datos anonimizados.

En el primer caso se requerirá de la autorización expresa de su titular para que quien lo refina pueda explotarlo, no así en el segundo, por cuanto se considera que los datos anonimizados no son datos personales, salvo que ellos permitan establecer razonablemente la identidad de una persona natural (Superintendencia de Industria y Comercio Rad.18-233185-2). En este sentido es imperioso que el proceso de anonimización sea efectivo, lo que implica que se evalúe y se conjuren los riesgos de reidentificación.

Existen varias técnicas para anonimizar los datos. Pueden mencionarse, entre otras, la aleatorización, que implica procesar los datos para eliminar el vínculo entre ellos y una persona específica, con el propósito de que los datos sean impersonales y no puedan ser vinculados con un individuo particular.

Otro método es la generalización, que implica modificar los datos para hacerlos menos específicos, agrupándolos en categorías más amplias.

Finalmente, no se debe confundir la anonimizacion con la desidentificación que consiste simplemente en la eliminación de identificadores como el nombre, numero de documento, dirección, etc., es el primer paso de la anonimización (Guia básica de anonimización de datos – Comisión de Protección de Datos de Singapur)