17 de febrero de 2026
Suscribirse


17 de febrero de 2026
Suscribirse
OPINIÓN

Helicópteros y competitividad en Colombia

17 de febrero de 2026

Jairo Fierro Garzón

Ari Consulting Group – Socio
Canal de noticias de Asuntos Legales

En Colombia, el debate sobre helicópteros ha sido planteado en términos coyunturales, cuando en realidad se trata de una definición estructural de política pública y competitividad territorial. Con frecuencia se discute desde la reacción inmediata y no desde la planeación estratégica. En el ámbito internacional, en cambio, la aproximación es técnica y económica. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) no debate su existencia; fija estándares para el diseño y operación de helipuertos bajo criterios de seguridad, eficiencia y sostenibilidad operacional. Las economías que compiten no prohíben infraestructura aérea: la regulan, la ordenan y la integran a su modelo productivo.

El helicóptero es un activo de conectividad con impacto productivo directo. Cumple funciones críticas en evacuaciones médicas, búsqueda y rescate, atención de incendios forestales, apoyo energético e inspección de infraestructura estratégica. También conecta territorios donde otras aeronaves no operan con igual versatilidad, facilitando movilidad ejecutiva y acceso a zonas de difícil geografía. Su funcionamiento exige formación especializada, mantenimiento certificado y gestión rigurosa del riesgo. Cuando existen estándares claros y supervisión permanente, la actividad fortalece el ecosistema aeronáutico, eleva la calidad institucional y genera confianza en la regulación.

Varias economías integraron esta infraestructura dentro de su modelo urbano. Nueva York opera helipuertos en Manhattan que conectan el distrito financiero con otros puntos estratégicos del área metropolitana. São Paulo desarrolló una amplia red de plataformas en edificios corporativos que convirtió el helicóptero en herramienta habitual de movilidad ejecutiva. En ambos casos no se trata de privilegio, sino de decisiones de conectividad adoptadas por ciudades que compiten por inversión, talento y capital internacional.

Colombia no carece de regulación. El RAC 14 de la Aerocivil establece requisitos técnicos para aeródromos y helipuertos conforme a estándares internacionales. Existen reglas claras sobre infraestructura, seguridad operacional y control administrativo. El desafío no es prohibir ni judicializar la discusión, sino aplicar la norma con coherencia, articulación territorial y decisiones basadas en mediciones objetivas que permitan administrar externalidades sin frenar actividad económica ni afectar derechos de las comunidades.

Guatapé ofrece una muestra concreta de lo que significa integrar conectividad y turismo. La experiencia aérea sobre el embalse fue reconocida por Tripadvisor con el Travellers’ Choice 2025, ubicándola dentro del 10% de las mejores experiencias del mundo según valoraciones verificadas de viajeros. Ese reconocimiento no es un dato superficial; es un indicador de competitividad internacional basado en desempeño verificable. Demuestra que la infraestructura aérea bien gestionada puede proyectar territorios, elevar el gasto promedio del visitante y consolidar reputación global.

La industria helicoportada en Colombia incluye transporte corporativo, apoyo energético, atención de emergencias y servicios especializados de alto valor agregado. Genera empleo formal, transferencia de conocimiento técnico, inversión en seguridad operacional y encadenamientos productivos en mantenimiento, seguros y formación especializada. Su dimensión es económica, tecnológica e institucional.

En un entorno donde la inversión se mueve hacia jurisdicciones con estabilidad regulatoria y visión de infraestructura, la conectividad aérea deja de ser complemento y se convierte en variable estratégica de desarrollo. Los mercados no premian la incertidumbre; premian reglas claras y previsibles. Las regiones que lo entienden diseñan visión de largo plazo; las que no, resignan competitividad.

Ser el “País de la Belleza” es un buen eslogan. Convertir esa belleza en riqueza exige algo menos romántico: infraestructura, regulación y decisión. La competitividad no se declara; se construye. Y el cielo, bien gobernado, es parte de esa construcción.

¿Quiere publicar su edicto en línea?

Solo envíe su Edicto o Aviso de Ley, y recibirá la información para su publicación
Comprar ahora
Contáctenos vía WhatsApp

ÚLTIMA EDICIÓN IMPRESA