El inicio de 2026 plantea un escenario inédito para el mercado de capitales colombiano. Con una autorización de emisión de Títulos de Tesorería (TES) que alcanza los $152 billones de pesos (equivalentes a USD 40 billones), según el Decreto 1478 de 2025 del 30 de diciembre, el tablero financiero nacional se reconfigura. Esta magnitud de oferta pública, necesaria para el cumplimiento de las obligaciones del Estado, genera un entorno de alta competencia por el ahorro disponible, lo que técnicamente conocemos como un desplazamiento de la inversión privada o crowding-out.
Desde una visión de mercado, el capital es un recurso escaso que fluye hacia donde percibe mayor seguridad y retorno. Cuando el volumen de deuda pública crece significativamente, las tasas de interés tienden a mantenerse en niveles elevados para atraer a los grandes fondos institucionales. Para el sector real, este fenómeno no debe verse como un obstáculo insalvable, sino como un llamado en la innovación de sus estructuras de financiamiento.
El impacto en el ecosistema empresarial
El reto es claro: ¿Cómo lograr que una emisión privada resulte atractiva cuando el soberano está captando gran parte de la atención de los inversionistas? El costo del endeudamiento para las empresas no solo depende hoy de su salud financiera, sino de una externalidad técnica: el piso de mercado que establecen los TES.
Este escenario exige que la arquitectura legal de las operaciones de crédito y emisión sea más creativa que nunca. La libertad de los individuos para emprender y expandir sus organizaciones depende de un acceso eficiente al capital, y en un mercado con fuerte presencia estatal, la simplicidad y la seguridad jurídica se convierten en las ventajas competitivas del sector privado.
Rutas de optimización: Innovación en la arquitectura legal
Para que las empresas sigan siendo competitivas y el mercado de capitales sea un espacio abierto para todos, sugerimos enfocar los esfuerzos en tres ejes estratégicos:
- Especialización de Garantías mediante Fiducias: Ante tasas soberanas altas, el
emisor privado debe mitigar el riesgo percibido. Los patrimonios autónomos que aíslan
activos de alta calidad permiten estructurar papeles que, por su bajo perfil de riesgo,
pueden competir en tasa sin sacrificar la viabilidad del proyecto. - Auge de las Colocaciones Privadas: La agilidad es una forma de libertad. Las emisiones bajo esquemas de oferta privada permiten a las empresas y a los inversionistas profesionales pactar condiciones a medida, reduciendo tiempos de registro y costos regulatorios, facilitando un flujo de capital más directo y menos distorsionado.
- Finanzas Sostenibles con Incentivos Claros: Los bonos temáticos (verdes o sociales) siguen captando un nicho de inversión internacional que no siempre compite directamente con la deuda pública tradicional. Estructurar bajo estos estándares abre puertas a capitales con mandatos específicos de sostenibilidad.
El dinamismo de una sociedad y de sus mercados se mide por la capacidad de sus agentes privados para innovar frente a las circunstancias del entorno. Si bien la emisión soberana de 2026 marca el ritmo macroeconómico, la prosperidad de Colombia sigue dependiendo de un sector privado robusto y bien financiado. El papel de la comunidad legal es simplificar el acceso a estas herramientas, promoviendo un mercado de capitales libre y transparente que actúe como motor de desarrollo económico para todos.
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