Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Miércoles, 24 de febrero de 2016

Así mismo, la CEJ reveló que los índices de confianza en el sistema de justicia han venido descendiendo en los últimos años. Pasando de un nivel de confianza del 52,8% en el 2010 a un 41,2% en 2013. 

Estos  indicadores muestran una tendencia decreciente para los años siguientes. 

A estos desalentadores indicadores se les suman los paros de los funcionarios de la rama judicial lo cual es otro síntoma de la crisis estructural del sistema de justicia. 

En este panorama desalentador, los foros alternativos de resolución de conflictos se presentan como una solución atractiva e innovadora. La idea del fortalecimiento de las funciones jurisdiccionales en la cabeza de las entidades de la rama ejecutiva debe ser no solo una opción sino una prioridad a la hora de reformar la justicia. 

Entidades como la Superintendencia de Sociedades son un claro ejemplo de éxito en este tipo de espacios alternativos. La Delegatura para Procedimientos Mercantiles funciona como la primera corte especializada en América Latina para resolución de conflictos societarios. 

Entidad que ya ha sido reconocida por organismos internacionales como Naciones Unidas y el Consejo Privado de Competitividad como “un ejemplo de eficiencia para la justicia”. 

Han pasado solo dos años desde la implementación del modelo de justicia de la Superintendencia de sociedades y según cifras oficiales, el número de demandas presentadas se ha incrementado en un 500%. Acreditando además un tiempo promedio de 160 días en la resolución de controversias. 

La experiencia con la Superintendencia de sociedades debe por lo menos apaciguar las objeciones que existen desde la academia a la descentralización de la justicia. Este caso comprueba que es posible acceder a un sistema de justicia imparcial, ágil, moderno y especializado en foros diferentes a los ordinarios. 

La situación actual de la justicia en Colombia pide a gritos fortalecer y promover la creación de  tribunales especializados, compuestos por expertos y con reglas de funcionamiento claras y definidas. Tribunales que además, se valgan de las nuevas tecnologías en su funcionamiento. 

Fortalecer las atribuciones de la rama ejecutiva en las materias jurisdiccionales  y promover la creación de foros y tribunales especializados no pone en riesgo la imparcialidad de la justicia. Por el contrario, es una garantía al acceso a una justicia técnica y eficiente.