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Sábado, 2 de junio de 2018

No es difícil reconocer que en estas dos décadas de apertura económica, los colombianos no hemos podido atraer nuevos proyectos de clase mundial.

Mientras países como China, Vietnam, Corea, Marruecos o México, para citar solo algunos, han logrado entender muy bien el papel del nuevo mundo globalizado y sembrar en sus países empresas anclas con un séquito de proveedores, Colombia sigue apegado a las exportaciones del pasado como el petróleo, el carbón, el café y el banano, cuyos precios se han disminuido en los últimos años.
Expresado de otra forma, Colombia no pasó el curso de la globalización.
Sin embargo, en los últimos años ha surgido un nuevo fenómeno que son las nuevas exportaciones del E-commerce.

Ciudades como Bogotá, muy mal localizadas para exportar por vía marítima, al quedar a 1.000 kilómetros del Mar Caribe y a 700 kilómetros del Pacífico, adquiere una nueva dimensión internacional cuando pueden enviar sus productos directamente por avión, en la nueva estrategia del comercio electrónico, el cual tiene una participación de 11% del comercio mundial y se prevé que, en los próximos cuatro años, pueda llegar a la tercera parte del intercambio global.

Países como China, superaron en 2017 el trillón de dólares en exportaciones de E-commerce, suma equivalente al total de las exportaciones latinoamericanas.

De esta manera, Bogotá tiene todas las condiciones para triunfar en la nueva estrategia de comercio electrónico internacional, pues tiene:
– El mejor aeropuerto internacional de América Latina.

– El menor flete aéreo del mundo a los Estados Unidos por avión (después de Panamá).

– Una magnífica interconexión de internet en toda la ciudad.
– La Zona Franca de Bogotá, premiada recientemente como la mejor zona franca de Latino América y otras zonas francas en sus alrededores.
– Mano de obra capacitada y una serie de emprendedores dinámicos.
Por este motivo, con la convocatoria de Analdex y la Cámara de Comercio de Bogotá y con el apoyo de los Ministerios de Comercio Exterior, TIC y Procolombia, se realizó el pasado jueves 24 de mayo, el primer congreso en Colombia sobre E-commerce Internacional.

No obstante, aún nos quedan muchos retos por resolver: canales de pagos expeditos; procedimientos aduaneros suficientes; apoyo al emprendimiento de los nuevos empresarios de E-commerce y un plan gubernamental que le dé un estatus a esta clase de nuevos negocios que por primera vez permite a los pequeños y medianos empresarios llegar directamente a sus clientes finales del exterior.

Países como China o Emiratos Árabes Unidos han promovido las Zonas Francas de E-commerce como plataforma de atracción de estos negocios disruptivos.

La Zona Franca de Bogotá, una de las primeras zonas francas privadas de Colombia y la más importante del país, está comprometida a liderar esta proceso, no solamente promoviendo la industrialización de emprendedores que fabriquen productos E-commerce, sino también para manejar la logística de importación y exportación, y los servicios que son indispensables para asegurar su éxito, como los data centers, los call-centers, los back-office y en general todos los dieciséis servidores de internet que llegan a la zona y que garantizan una efectiva conectividad.

Jack Ma, el socio promotor de Ali-Ba-Ba, sentenció en la reunión de la OMC en Buenos Aires, que el E-commerce internacional iba a jubilar a los contenedores, pero la realidad es que este E-commerce puede convertirse en la redención en la internacionalización de nuestra querida capital que se convertirá sin dudas en el epicentro de las exportaciones de la Alianza del Pacífico.

Para ello darles el apoyo político y procedimental es indispensable.