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Miércoles, 31 de octubre de 2018

Como ya es bien sabido, la Superintendencia de Industria y Comercio cuenta con un nuevo Superintendente, Andrés Barreto Moreno. El nuevo Superintendente, en una de sus primeras apariciones mediáticas desde su que asumió su nuevo cargo, en el programa de Julio Sánchez Cristo de W Radio el pasado primero de octubre, declaró lo siguiente: “hay una idea interesante de, si logramos una reforma orgánica de la entidad, poder trabajar en cumplimiento, que viene de la cultura del ‘compliance’: el hecho de poder anticiparnos a las prácticas restrictivas de la competencia implementando guías y procedimientos que, a su vez también los empresarios que incumplan las conductas, podrán utilizar a su favor en los procesos”.

El nuevo Superintendente no entró en más pormenores sobre esta propuesta en su corta conexión radiofónica, pero esto no va a impedirnos hacer volar nuestra imaginación sobre cómo podría funcionar esta hipotética delegatura y cómo se encuadraría dentro de la estructura de la SIC para mejorar el estado del derecho de la competencia en Colombia.

Para empezar, esta supuesta nueva Delegatura de Cumplimiento podría establecer los lineamientos sobre los mínimos exigibles de las políticas de cumplimiento de las empresas, tanto en su forma como en su fondo. Esto serviría para que las empresas tuvieran un punto de referencia sobre cómo diseñar dichas políticas y cómo implementarlas en su interior.

Además, esta nueva delegatura también podría recibir las propuestas de políticas de cumplimiento de las empresas para que sean revisadas y reciban algún tipo de certificación al cumplir todos los lineamientos señalados anteriormente. Evidentemente, esta certificación no debería servir como patente de corso para que las empresas se dediquen a quebrantar el régimen de competencia impunemente. Sin embargo, sí debería servir como un estándar de prueba adicional en caso de que a la empresa se le abriese una investigación de competencia por parte de la propia Delegatura de Competencia. Así, si la investigada prueba que sus funcionarios se ciñeron a pies juntillas a una política de cumplimiento previamente certificada, la SIC tendría una prueba más de la inocencia de la empresa. Ante esa alegación y tras la recepción de un informe motivado por parte de la Delegatura de Competencia recomendando sancionar a la empresa, el Despacho del Superintendente podría pedir un concepto de la nueva Delegatura para que conceptuara si realmente la alegación de cumplimiento da lugar.

Con este esquema, sería muy importante que la ambas Delegaturas fuesen totalmente independientes la una de la otra, para que no se enturbiasen sus decisiones en una u otra dirección. En este sentido, sería interesante que se aprovechase esa reforma orgánica de la entidad anticipada por el Superintendente, para impulsar una mayor independencia de la Delegatura de Competencia, tanto funcional como estructural, que algunas voces del sector llevan pidiendo desde hace tiempo y a las cuales yo me sumo.

Con todo, ojalá que la propuesta del superintendente Barreto llegue a buen puerto y se llegue a lanzar esta nueva Delegatura de Cumplimiento, tanto para arraigar el respeto por las normas de competencia en donde se necesita, dentro de las empresas, como para permitir un estándar de prueba más dentro de las investigaciones de competencia para asegurar que no se incurren en posibles falsos positivos. Naturalmente, habrá que esperar si esta nueva delegatura recibe el apoyo necesario del legislativo colombiano para salir adelante.