En agosto, el precio promedio de la energía en bolsa llegó a $946,6 por kWh: 18,7% más que en julio y casi cuatro veces el nivel de agosto de 2025. Al mismo tiempo, el IDEAM confirmó que las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y estima una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026.
Para el sector eléctrico, la combinación vuelve a poner sobre la mesa un asunto que trasciende el clima: ¿cómo se asigna y financia la volatilidad?
En un país donde la generación hidráulica representó 61,5% de la energía producida en agosto, una menor disponibilidad hídrica puede aumentar la necesidad de generación térmica y presionar los precios de bolsa.
Para un proyecto solar que busca financiación, esto importa incluso si su recurso, el sol, no disminuye. Lo relevante para el financiador es la previsibilidad del flujo de caja con el que se pagará la deuda. Un PPA de largo plazo, con precio y contraparte adecuados, ofrece una visibilidad muy distinta a una estructura con exposición significativa al mercado spot.
Por eso, la bancabilidad de un proyecto renovable no termina en que tenga buen recurso, permisos y conexión: la estructura contractual importa tanto como el activo.
Terra Site I, que comprende dos plantas solares en El Copey, Cesar, con una capacidad conjunta de 39,8 MWac (aproximadamente 52 MWp) es un ejemplo reciente. La FDN otorgó $163.000 millones bajo una estructura de project finance para su desarrollo. El cierre muestra algo que adquiere todavía más relevancia en periodos de volatilidad: un buen proyecto necesita también una estructura capaz de asignar adecuadamente sus riesgos y producir flujos suficientemente predecibles para soportar deuda de largo plazo.
La volatilidad tampoco termina en el generador. En agosto, la exposición promedio de los comercializadores a bolsa alcanzó 14,2%, equivalente a compras netas por más de $1 billón. En paralelo, el Gobierno comprometió $1,5 billones para atender las presiones de liquidez del sector durante lo restante de 2026, incluyendo el pago de deuda corriente a generadores térmicos, y anunció como medida estructural el fortalecimiento de los contratos de largo plazo para reducir la exposición a bolsa. El mensaje es claro: el riesgo climático puede terminar convertido en riesgo de precio, contraparte, liquidez y crédito a lo largo de la cadena.
El Niño no debería reducir el apetito por financiar energía solar:. debería elevar el estándar con el que se estructura. PPAs, coberturas de precio, reservas de liquidez, garantías y escenarios de estrés deben discutirse desde el inicio del proyecto, no cuando aparece la volatilidad. En project finance, la pregunta nunca ha sido si habrá riesgos. La pregunta es quién los asume, durante cuánto tiempo y con qué recursos cuando se materializan.
El próximo ciclo climático llegará. La diferencia entre un proyecto expuesto y uno financiable estará, muchas veces, en lo que se haya negociado antes de que cambie el clima.
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