Verónica López Ospina Viernes, 16 de marzo de 2018

No era difícil imaginar que un fenómeno como el Plain Packaging permearía la forma como se regula el empaquetado y etiquetado de ciertos productos en Colombia.

¿Qué es el Plain Packaging y de dónde viene?
El Plain Packaging o empaquetado genérico, corresponde a una medida regulatoria adoptada por varios países, a través de la cual se estandariza el empaquetado y etiquetado de determinados productos por considerárseles perjudiciales para la salud. El primer antecedente sobre la implementación de una ley de Plain Packaging corresponde a la Ley de Empaquetado Genérico para el Tabaco adoptada en Australia a finales del año 2011. El objetivo de esta ley era reducir el consumo de tabaco a través de la estandarización en su empaquetado, obligando a los productores a vender sus productos sin las marcas que los distinguen, en empaques idénticos con un tipo de letra, tamaño y color estándar.

Países como Inglaterra y Francia adoptaron de inmediato el ejemplo australiano y el eco generado como consecuencia de su implementación llegó a los países latinoamericanos. México, Chile y Ecuador ya cuentan con leyes que obligan a los productores de tabaco y de productos altos en azúcares y grasas a utilizar empaques estándar en los que no está permitido el uso de marcas, logos, imágenes, colores o publicidad que inciten su consumo, incluso si con ello se vulneran los derechos de propiedad industrial de los titulares de esos signos distintivos que ya no pueden utilizar.

¿Cuál es la posición de Colombia en materia de Plain Packaging?
En lo que concierne a Colombia, debe recordarse que en marzo de 2015 se radicó ante el Congreso de la República un Proyecto de Ley bastante parecido al australiano, pues tenía por objeto regular el empaquetado y etiquetado de los productos de tabaco. El fin último de este Proyecto de Ley era conseguir una prohibición total a su publicidad, promoción y patrocinio. Si bien el Proyecto de Ley fue archivado a los pocos meses por tránsito de legislatura, el que haya llegado a ser debatido en primera ponencia en la Cámara de Representantes permite concluir que Colombia no está muy lejos de adoptar una regulación en la materia.

No es muy claro si la regulación colombiana se enfocará sólo en productos derivados del tabaco o si también incluirá productos altos en azúcares y grasas. Tampoco es claro si será tan estricta y radical como la implementada en Chile, en donde la industria de alimentos se encuentra dando la pelea para poder ejercer sus derechos marcarios para identificar y diferenciar sus productos de los de sus competidores; o si será un poco más parecida a la ecuatoriana, en donde esta industria está obligada a marcar sus empaques y etiquetas con ciertos colores, con el fin de informar al consumidor la cantidad de azúcar contenida en cada producto.

Lo cierto es que el legislador y regulador colombiano tendrán que ponderar los beneficios de implementar el Plain Packaging, con las desventajas y consecuencias que representa una medida de esta magnitud para los titulares de derechos marcarios e incluso para el mismo consumidor, pues la pregunta que sigue sin resolverse es si ¿La implementación del Plain Packaging realmente desincentiva el consumo o, por el contrario, lleva a desorientar al consumidor al suprimir información esencial que se obtiene a través del uso de la marca?