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Maria Camila Vargas martes, 26 de enero de 2021

Al día de hoy, son pocas las empresas que logran operar con cero o casi cero emisiones netas de carbono. Por lo tanto, uno de los grandes retos que tendremos que afrontar a la hora de cumplir con las metas de desarrollo sostenible, será la transición de estas empresas a modelos de negocios más sostenibles que cumplan con las exigencias medio ambientales actuales. Por esta razón, las finanzas de transición tendrán un papel esencial a la hora de apoyar a dichos actores en la obtención de recursos para una transición a negocios que cumplan con estándares adecuados para el medio ambiente.

¿Qué son las finanzas de transición?
En términos generales, las finanzas de transición son cualquier instrumento de apoyo financiero que tenga como fin ayudar a las empresas a implementar cambios para reducir sus emisiones de carbono. A pesar de que en el mercado aún no hay una concepción unificada sobre la definición de “transición”, resulta fundamental consolidar un concepto y unos estándares al respecto que le permita a los inversionistas, invertir sin temor de caer en un green washing (1).

Climate Bonds Initiative (CBI) y Credit Suisse proponen mediante su paper Financing Credible Transitions, que transición se defina como una etiqueta aplicable a aquellas inversiones en entidades, activos y actividades con altas emisiones de gases de efecto invernadero que buscan llegar a niveles que cumplan con los objetivos del Acuerdo de París. En este sentido, la etiqueta de transición se diferenciaría de la etiqueta verde, en la medida en que aplicaría a inversiones que no tienen un rol a largo plazo, o que teniéndolo, no existe un compromiso sólido con las metas de cero emisiones netas.

Hay cero emisiones netas cuando la cantidad de CO2 emitida es igual a la cantidad de CO2 retirada de la atmósfera.

¿Cómo funcionan las finanzas de transición en la práctica?
Un ejemplo de un caso exitoso de finanzas de transición es la emisión de bonos de la empresa de energía Orsted (ahora Dong) realizada en 2017. Los recursos de la emisión, tenían una estrategia y un compromiso claro de alcanzar la transición energética a energías renovables.

La compañía Orsted realizó una decarbonización a nivel corporativa y de proyectos que implicó detener el uso del carbón para 2023 y garantizar que la proporción de energía verde excediera el 95% para el mismo año. Si bien en ese momento todavía no había una discusión en el mercado sobre la etiqueta transición, éste es un ejemplo histórico de la misma.

¿Cómo podrán los inversionistas evitar el green washing al invertir en finanzas de transición?
Credit Suisse y CBI proponen cinco principios que deben seguir los inversionistas para no caer en un green washing a la hora de invertir.

Dichos principios requieren que el activo, entidad o actividad: (i) se alinee con el límite de calentamiento global de 1.5°C; (ii) esté establecido por la comunidad científica; (iii) no cuente compensaciones de emisiones mediante inversiones en proyectos sostenibles; (iv) tenga en cuenta la viabilidad tecnológica, pero no la competitividad económica; y (v) tenga resultados medibles, más allá de promesas y estrategias.

(1) Green washing ocurre cuando un proyecto se vende como verde y en realidad, no lo es.

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