Jueves, 4 de febrero de 2016

Recordemos las palabras de Clinton en su discurso al firmar el Plan Colombia: “Cuando los colombianos luchan por construir su democracia y por bloquear el comercio ilegal de drogas están peleando por todos nosotros. Y si ellos están dispuestos a asumir esta pelea, nosotros debemos asumir parte del costo”. 

Haciendo un balance después de 15 años, encontramos que el primer logro es que el Plan Colombia permitió “un fortalecimiento de las fuerzas militares del país como nunca en la historia, que permitió la política de seguridad democrática, llevando a la guerrilla a la mesa de negociaciones”.  

El segundo gran logro, fue el fortalecimiento de unas instituciones que estaban al borde del abismo, una política social exitosa y el tratado de libre comercio con Estados Unidos, que constituían la base del Plan Colombia.

El tercer logro, es el haber mejorado las condiciones de seguridad, que favorecieron la inversión extranjera. 

El cuarto logro después de 15 años de estar vigente el Plan Colombia, es de servir de base para que ahora se ejecute en el posconflicto.

De esta manera, la reunión para conmemorar el aniversario del Plan Colombia sirvió para hablar de la cooperación de Estados Unidos en los nuevos escenarios de paz, ya que para el Gobierno Nacional, este país encabeza la lista de aliados en materia de colaboración internacional. 

Pese a los logros del Plan Colombia, debemos mencionar los fracasos de este programa complejo para el país.

El primer fracaso es el modelo de combate represivo a las drogas ilícitas que en buena medida orientó el Plan Colombia, hasta el punto de que el Gobierno actual está dando, poco a poco, un giro hacia otra dirección. 

El fracaso es tal que la última medición de cultivos ilícitos hecha por Naciones Unidas (2014) sostiene que Colombia es el país con más cultivos de hoja de coca en el mundo. 

Esta política antidrogas represiva en el mundo, será revaluada en la Ungass (Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas) 2016, para la cual Colombia lleva una postura reformista.

El segundo fracaso son las implicaciones sobre el medio ambiente y la salud que dejó el glifosato, una sustancia química que se usó para las fumigaciones de cultivos ilícitos, por lo que en el año 2015 el Gobierno suspendió su uso.

El tercer fracaso, fue  el incumplimiento de la novena estrategia el fortalecimiento en lo social, pues Colombia sigue siendo uno de los países más inequitativos del mundo, entonces el Plan Colombia no surtió el efecto que en teoría iba a lograr. 

Por el contrario, comprometió económicamente al país con un gran porcentaje del Plan que fue financiado a partir de créditos, que alcanza a ser mucho más que lo que aportó Estados Unidos. 

El cuarto fracaso lo menciona en su ensayo publicado en 2010 Adam Isacson, que reconoce que la mejora en las condiciones de seguridad favorecieron  la inversión, pero que en buena medida esta se haya dado en actividades extractivas de industrias extrajeras. 

En conclusión, en este balance sumando los logros y fracasos del Plan Colombia después de quince años, lo mejor es que su rediseño será la base para empezar a construir un nuevo país en el posconflicto.