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viernes, 30 de mayo de 2014

Apoyar el talón puede resultar traumático y poco eficaz en el momento de, por ejemplo, una maratón. Cuando se apoya una parte muy pequeña del pie para toda la fuerza de la pisada suele acarrear lesiones fuertes. En cada zancada, músculos, articulaciones y tejidos blandos soportan tanta fuerza que al final acabarán por lastimarse (no importa si se utiliza una suela gruesa en los tenis). Por otro lado, apoyar el talón hace que “nos hundamos” al dar la zancada.

 Lo ideal en estos casos es tener el mínimo contacto del pie con el suelo, es decir, que esta parte del cuerpo sea reactiva y la transición a la punta y el impulso sea rápido, así no desaprovecharemos la energía de la caída en amortiguarla sino en seguir avanzando.

Una posible causa para aterrizar en el talón es que se da zancada muy larga. En ese caso, el apoyo está por delante del centro de gravedad y no deja otra opción que poner en el suelo primero el talón. Algo para tener en cuenta y corregir de este tipo de zancada es intentar acortarla, aumentando la frecuencia y apoyando justo debajo de la cadera. Así será posible notar un mayor soporte en la zona media del pie. 

Es fundamental entonces mejorar la técnica y la eficiencia de la zancada (si es posible con la ayuda de un entrenador), sin perder de vista que esto de todas formas no se cambia de un día para otro. Acá se debe tener en cuenta una vez más que cuando los resultados empiezan a tomar forma, se tendrá la sensación de correr con mayor agilidad y con buena reacción, algo que da mucha confianza a la hora de competir en maratones y hacer entrenamientos intensos.

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