Jueves, 4 de diciembre de 2014

También como era predecible, la jornada se desarrolló en completa calma y aquel país que otrora recibiera el rótulo de ser “la Suiza suramericana”, le dejó a la región una excelente muestra sobre cómo debiera desarrollarse la vida en democracia. 

Uruguay, a pesar de ser una pequeña nación situada en medio de los dos gigantes del Cono Sur, les brinda cátedra de buen gobierno, estabilidad y, algo fundamental, altos niveles de transparencia.

Los resultados de las elecciones fueron categóricos. Sin lugar a dudas, la nueva presidencia de Vázquez tiene un amplio respaldo, tanto partidista como de la sociedad en general. Es la primera vez desde 1996, año en que se instauró el actual modelo electoral del país (que incluye la segunda vuelta o “ballottage” -como es más conocido en el Cono Sur-), que un candidato obtiene una distancia superior al 12% en relación con su contrincante. 

Es claro que el Frente Amplio (partido del presidente José Mujica) se halla bien instalado en las preferencias de los uruguayos. Sin embargo, los más de 40 puntos porcentuales alcanzados por Luis Alberto Lacalle Pou también importan. 

Eso explica que desde ahora el vencedor en las urnas esté transmitiendo mensajes de unidad con las figuras más relevantes del partido opositor en los temas más críticos que ocupan a la nación.

La tendencia durante los últimos 20 años en el país ha sido sumamente positiva. A pesar de hablarse de voto obligatorio, el desplazamiento hacia las urnas debe leerse inserto en un proceso orientado hacia la correspondencia de la población habilitada para ejercer su derecho al mismo, y los resultados alcanzados por los últimos gobiernos. 

Infortunadamente el domingo anterior se presentó un clima bastante agresivo que impidió a miles de personas movilizarse y ejercer su derecho. 

Pero institucionalmente el país está en unas condiciones muy buenas, si es que se mira en retrospectiva lo que fueron las jornadas electorales décadas atrás.

Uruguay es hoy un país de poco más de 3,2 millones de habitantes, con algunos indicadores tan positivos como su estabilidad democrática. 

Con una economía de libre mercado (limitada por sus suscripción al Mercosur) y con un marcado potencial en el sector de agroindustria, el país hoy ofrece (de acuerdo con las estadísticas del Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial) un PIB per cápita superior a los US$16.000, cifra que lo sitúa como el más alto de la región, de acuerdo con las informaciones que manejan estas mismas instituciones. 

También, es para resaltar que la tasa de desempleo viene en decadencia desde 2006, situándose (de acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas del país), en 6,6% para el año inmediatamente anterior. Lo que no es tan positivo es notar que para 2013 el índice de inflación se trepó a la tercera posición más alta de la región, con el 8,52%, sólo después de los dos casos atípicos: Venezuela y Argentina.

Las previsiones sobre el empalme entre Mujica y Vázquez son, de todas maneras, fáciles de plantear. 

Ya José Mujica había recibido el país del mismo Tabaré Vázquez en 2010, y si bien no todos los gobiernos son iguales, en su segundo periodo en el ejecutivo, el nuevo presidente uruguayo hará todo por mantener los programas y proyectos que tienen al país experimentando uno de los mejores tiempos de su historia reciente. 

Está bien que aún falta para asemejarse de nuevo a Suiza, pero indudablemente se está más cerca que los demás latinoamericanos.