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Lilian Mariño Espinosa - lmarino@larepublica.com.co Sábado, 13 de diciembre de 2014

Desde 2011 empezó el largo pleito que tuvo que enfrentar la empresa Aceites y Grasas Vegetales para poder registrar su marca ‘Experto’ y distinguir algunos productos de aceites y grasas comestibles como mantequillas y margarinas comprendidos en la clase 29 de la Clasificación Niza.

Los oponentes al registro eran las sociedades Alpina Productos Alimenticios, Laboratorio Lafrancol y Lloreda, las cuales tenían diferentes argumentos contra el registro.

El primero propuesto por la sociedad Lloreda expresaba que el signo solicitado era únicamente un adjetivo, por lo que “intenta definir de manera directa en la mente del consumidor una característica del producto para distinguirlo en el mercado y el signo no hace alusión a alguno de sus componentes, sino a características y cualidades para crear en la mente del consumidor una noción positiva del producto solo por su nombre”. Es decir, que el consumidor relacionaría la marca inmediatamente con el mejor producto y con más experiencia en comparación con el resto de artículos de la misma categoría.

Por su parte, Laboratorios Lafrancol exponía que la nueva marca tenía relación con la previamente registrada, ‘El Experto en Nutrición’ de su pertenencia, y al ser los productos de las dos empresas de naturaleza similar podría haber riesgo de confusión para el consumidor quien podría pensar que era una línea nueva de la compañía.

Además la empresa agregó que el término Experto por si solo no tenía las suficientes características para distinguirse de otras marcas particularmente de la de ellos con la que suponían existía una relación visual.

Fue así como, después de recibir las declaraciones de todas las partes, la entidad de análisis determinó que si bien el término es un elemento nominativo y calificativo, el signo debe ser apreciado en comunión con los elementos gráficos, tales como el bigote sobrepuesto en un círculo y las líneas horizontales que le acompañan. Esto hace que el signo se muestre como una combinación nueva que le permite al consumidor identificar un origen empresarial propio.

Finalmente la delegatura concluyó que “si bien los signos comparados comparten cierta semejanza, al compartir la expresión Experto, analizándolos en su conjunto cada uno de ellos cuenta con elementos que al ser pronunciados y transcritos producen una impresión totalmente diferente en el consumidor” y en caso de coexistencia no habría riesgo de confusión”. Además de tener notables diferencias fonéticas y ortográficas. Para la abogada y socia de Q&D Abogados, Elsa Quinche, “si se considera que la confusión entre dos marcas debe evaluarse considerando sus semejanzas y no sus diferencias, al enfocarse en la expresión Experto, que estaba incluida en todas las marcas en conflicto, la decisión de la Superintendencia podría haber sido diferente. Sin embargo, con esta decisión queda claro que ninguna de las cuatro empresas que participó en el caso tiene derechos exclusivos sobre la expresión Experto, individualmente considerada, pues las cuatro tienen marcas que incluyen esa expresión y por tanto, ese adjetivo podría calificarse como de uso común para identificar productos alimenticios”.

Antecedentes
Uno de los mayores opositores en este pleito fue el Laboratorio Lafrancol, quienes en coacciones anteriores ya habían logrado evitar el registro de un lema de Natural Freshly ya que la Superintendencia de Industria y Comercio encontraba una clara similitud entre ambos por el uso de la palabra ‘Expertos’.

En los 100 años de la farmacéutica, que hoy es multinacional, facturaba medicamentos que cubrían más de 7,3% del mercado, cuenta con más de 2.200 empleados y es líder en innovación con 40 productos nuevos en promedio por año.

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