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Viernes, 2 de agosto de 2013

Una semana que empieza con unas medallas auspiciadas por alguna genialidad gringa de los “Word Games”, que le da la libertad en un mismo día a Yidis, Fabio Salamanca y Dilian, que aún no concluye el proceso de revocatoria del alcalde (con minúscula) de Bogotá y que cuestiona la nacionalidad de Nicolás; no es más que otra semana de cuentachistes a los que ya estamos acostumbrados todos los colombianos, mientras nuestra justicia pasa borracha de burdel en burdel, siendo abusada por algunos inescrupulosos que estudiaron para eso.

5,4,3, Suena un balazo! Empieza esta carrera emocionante de los Word Games, Yidis toma la delantera y sale como un volador a retocarse y dar declaraciones mientras le hacen los últimos ajustes para deleitarnos con sus curvas en la última edición de la revista prohibida para las mujeres; atrás, ahí pegadito, Fabio Andrés Salamanca, su cantimplora y la juez de copiloto, pica su flamante Audi recién reparada, sin obstáculo, tranquilo por la vida, pegándose uno que otro traguito mientras les hace pistola a las familias de las dos mujeres que atropelló, eso sí, sin representar ningún riesgo para la sociedad colombiana.
 
Con la cabeza en alto, la juez copiloto, se baja de la camioneta a tratar de recoger su dignidad mientras que Gustavo hace su aparición repentina a toda máquina, tal como su lucidez al hablar y sobrepasa el primer lote dantesco liderado por un grafólogo que aún estudia las firmas para su bendita revocatoria.
 
Atrás en la última fila y dando su mejor esfuerzo va nuestro campeón Nairo Quintana a quien y como mencionó acertadamente el reconocido periodista Gabriel De Las Casas, “le pararon bolas ya cuando no los necesitaba”. Él, Nairo, haciendo su mejor esfuerzo, limpio, deportivo y honesto, no puede definitivamente contra toda la maquinaria mantecosa, sucia y oscura que tiene por delante y da un paso al costado al imaginarse llegando a su casa a explicarle a su mujer que no estaba en los World games, sino haciendo crucigramas y echando chistes en los “juegos de palabras”.
 
Ya en los camerinos y aún sin desatornillarse de su camioneta Andy Salamanca “Mr. Danger” y la Juez se disparan un último shot tequilezco mientras le echan corrector a las leyes colombianas, incluyéndole varios ceros a los costos de defensa y presunción de inocencia única y exclusivamente para quienes puedan pagar conciencias amparadas en un trozo de papel que está escrito y reescrito por los grandes interpretativos de nuestra legislatura cambiante.
 
La juez, aún con la falda de turbante, la pestañina corrida y retahíla babosa de borracho intenso, grita moviendo sus manos cual recién coronada al son que le pongan: “no somos un pe”L”igro (con L, de world) para la sociedad”, “Somos fuertes, somos bellas, somos grande como ella, la bella es Colombia, la Reina es Colombia”.
 
Los asistentes atónitos y aún confundidos por el tipo de campeonato mundial en el que estamos participando, así nos embutan la “L” a las malas, no salimos de nuestro asombro al ver cómo los ganadores siempre son los tramposos y los truculentos. Bien es sabido que así los dichos populares hablen sobre la conciencia, más allá del romanticismo de sus palabras; los asesinos, violadores y estafadores de nuestra constitución y leyes siguen tardeando en los sitios más exclusivos, mientras nosotros estamos cobijados por una serie de cifras que no entendemos porque nuestras chequeras nunca alcanzarán a pagar.
 
¿De dónde saca uno así como así, $500 millones para salir de la cárcel y quedar en libertad? La próxima semana, más cuentachistes!
 
LA REPÚBLICA +

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