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Lilian Mariño Espinosa - lmarino@larepublica.com.co viernes, 7 de octubre de 2016

El escrito, a mano de su padre, Enrique Santos Castillo, quien en el momento era jefe de redacción del diario, señalaba de forma familiar que el tercer heredero de los Santos Calderón había llegado y que sus hermanos mayores, Enrique y Luis Fernando “estaban felices, porque ya poco les faltaba para completar el ‘team’ local de fútbol”.

Este lujo y reconocimiento, que siempre tuvo y supo aprovechar, según cuentan personas cercanas al mandatario, nació desde 1819, ya que su familia adquirió relevancia por ser descendiente de la heroína de la Independencia colombiana, Antonia Santos, quien organizó con sus hermanos la Guerrilla de Comoro, en su hacienda ‘El Hatillo’ en Socorro, Santander, contra los españoles. 

En la actualidad, a pesar de que muchos colombianos se sorprendieron en la madrugada de ayer, cuando el Comité Noruego del Nobel anunció que recibiría el Premio Nobel de Paz, los más cercanos al Presidente señalan que es posible que él ya lo estuviera esperando. Esto, porque lo consideran, por encima de todo, un estratega. Según una biografía de La Silla Vacía, “Santos nació en el poder y aprendió a dominar estos círculos desde niño y a disfrutar haciéndolo”. 

Su madre, María Clemencia Calderón Nieto, tuvo gran influencia en la infancia del mandatario, quien cuando estaba en su campaña para la Presidencia realizó una página de internet en la que relataba su vida y varias anécdotas. Allí explica que cuando era joven y estudiaba en el Colegio Nueva Granada su madre lo retiró ya que “un día me regañó y yo le respondí en inglés. Dijo que cómo era posible que yo estuviera hablando más inglés que español, y la verdad es que tenía toda la razón. Así que me pasaron al Anglo Colombiano, donde estudiaba mi hermano Enrique. Luego me cambiaron al San Carlos para que estuviera con Luis Fernando”, explicó el Jefe de Estado. 

Un año después y siendo ya Presidente del país, cuando el Colegio San Carlos cumplía 50 años, Santos explicó que a pesar de haberse retirado para prestar el servicio militar, ingresando a la Escuela Naval, se siente ‘sancarlista’, ya que los años en este plantel educativo le enseñaron un espíritu pluralista y con oportunidades para todo el mundo. 

De su madre, que fue campeona nacional de Golf, aprendió el amor a este deporte, pero los más cercanos a la familia señalan que lo que más les inculcó a sus hijos fue la modestia y la discreción, ya ella tenía un espíritu de “solidaridad social”.

A pesar de que su popularidad no era muy alta entre los colombianos, la primera vez que fue presidente logró 9,02 millones de votos  y la segunda vez 7,8 millones. Esto gracias a la aprobación que consiguió desde 2006, cuando inició como Ministro de Defensa del expresidente Álvaro Uribe. 

De hecho, según el propio mandatario esos tres años en la Cartera de Defensa le entregaron unos de los momentos más felices y, a su vez, tristes de su vida. “No tengo que pensarlo mucho. Los más tristes fueron aquellos en los que llegaban noticias sobre la muerte o la mutilación de soldados o policías de algún lugar de Colombia. Pero también fueron muchos los momentos felices. Sin embargo, hay un día especial de los más de mil que lideré en la cartera. Nunca se borrará de mi memoria, por lo que significó para 15 seres humanos y para el país: el 2 de julio de 2008, cuando se ejecutó la Operación Jaque”.

Además de su familia, Santos recuerda con cariño a quien reconoce como su segundo padre, el gerente de la Federación de Cafeteros, Arturo Gómez Jaramillo. Recientemente, en uno de sus discursos comentó una enseñanza del dirigente manizalita.

“Estaba yo muy joven, tenía 23 años. Y llegué a Londres a estudiar y ser funcionario de la Federación de Cafeteros en la delegación ante la Organización Internacional del Café. Y don Arturo Gómez, que prácticamente me adoptó y me enseñó mucho de lo que aprendí en la vida, a negociar entre otras cosas, me decía: joven, a usted le van a preguntar muchísimo ¿qué va a pasar con el precio del café?. Y le voy a dar un consejo, diga siempre “lo veo mal”. Porque si el precio  baja o sigue mal van a decir: hombre, este muchacho sí que sabe, tiene buena información. Y si llega a subir, usted puede con una sonrisa decir: siquiera me equivoqué”.

El título de economista y administrador lo obtuvo en la Universidad de Kansas en Estados Unidos, país al que vuelve después de vivir unos años en Londres donde obtuvo un posgrado en el London School of Economics. 

En 1980 empieza su segunda maestría en Administración Pública en Harvard y en 2014 fue investido doctor honoris causa en la Universidad Camilo José Cela de Madrid.

Por nueve años, desde 1982, ejerció la profesión familiar en El Tiempo, donde fue subdirector. Con quien más tenía contacto era con los editores políticos y de economía y quienes trabajaron en esos años en el diario lo recuerdan como alguien bastante serio. En 1987, junto a su hermano Enrique,  realizó un trabajo sobre la Revolución Sandinista de Nicaragua, el cual les terminó entregando el premio Rey de España de periodismo. 

Ese mismo año, conoció a su esposa María Clemencia Rodríguez y solo pasaron unos meses antes de que se casaran. Sus hijos, Martín, María Antonia y Esteban, nacen en 1988, 1990, 1993, respectivamente. 

Y fue precisamente en estos años que empieza su vida política, lo cual “no fue una decisión fácil de tomar, pero luego de pensarlo bien, llegué a la conclusión de que no quería ser director de El Tiempo, que era el paso que seguía en mi carrera. En mi familia había una especie de acuerdo: el que se fuera para la vida pública perdía su silla para siempre”, explicó el mandatario. En ese momento (1990) fue ministro de Comercio Exterior del expresidente César Gaviria, quien dirigió su campaña por el Sí en la paz. 

La primera elección que ganó, como él mismo lo recuerda, fue la de Designado de la Presidencia. En ese momento era el encargado de sustituir al Presidente. Esta fue la última vez que el país tuvo este cargo, ya que en la Constitución de 1991 se creó el de Vicepresidente. 

Con la frase “alto riesgo, alto retorno”, Santos en el 2000 acepta ser ministro de Hacienda del expresidente y hoy opositor Andrés Pastrana. Allí realizó la Reforma a las transferencias y la Ley de Pensiones. En 2005 fue cofundador del Partido de la U, movimiento que 11 años después tiene la mayoría del Congreso, y lo sigue apoyando.

Ayer, 197 años después de que su antecesora pasara a la historia, Santos también escribe su propia página al ganar el segundo Nobel colombiano. 

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