Miércoles, 15 de agosto de 2012

No podemos descartar la intensificación de los planes de desarme ciudadano, la implementación de consejos locales de seguridad y, por qué no, la puesta en marcha de toques de queda en zonas críticas de ciudades capitales.

Paralelamente, no se debe descuidar un solo segundo la situación en el Cauca. Ese delicado problema aún está por solucionarse. Es oportuno que el Estado, además de la presencia de bases militares que son fundamentales en cualquier parte del territorio nacional, tenga como complemento un capítulo especial de inversión social para esa región. Que el Gobierno ponga en marcha un plan con metas a seis meses o un año, que apunten a mejorar las coberturas de necesidades básicas insatisfechas, por ejemplo. Dicho plan tendría un seguimiento mes a mes.

De la forma como atendamos este tema, evitaremos ¨más caucas¨ en departamentos como Caquetá, Arauca y Putumayo donde hay que cerrarles aún más el paso a grupos terroristas y delincuenciales.

Ministerio de salud y reforma

No hay espacio para más bandazos. El Ministerio no debe tener dudas sobre la necesidad de un revolcón en el sector. Y esa reforma no propiamente apunta a la necesidad de más recursos. La salud cuenta anualmente con $25 billones, cifra que con una administración eficiente y transparente es óptima para atender a los 42 millones de colombianos que están en régimen contributivo y subsidiado.

A corto plazo, hay tres tareas urgentes por hacer. La primera es ser más eficientes en el giro de recursos. Por esa razón es que a más tardar, a finales de septiembre,  debe haberse girado 1,9 millones de pesos a la red pública hospitalaria. Dinero que hoy está en cuentas maestras de los municipios.

En segundo lugar, se debe pisar el acelerador en la promulgación del decreto presidencial que le pondrá orden a las 75 EPS, interviniendo varias de ellas. Si es necesario que algunas de ellas desaparezcan del sector a causa de sus estados financieros, es deber del Ministerio de Salud garantizar que ningún solo afiliado quede desprotegido en el proceso de traslado a otra EPS.

Y como tercera medida de corto plazo, es clave que la Superintendencia Financiera empiece a arrojar resultados sobre su nueva función de analizar los movimientos contables de las 75 EPS. Esto, sin descartar que casos donde se detecte un uso irregular de los dineros de la salud sean reportados de inmediato a la Fiscalía General y los directivos comprometidos sean castigados con cárcel. La plata de la salud es sagrada.

Pero por ser medidas de corto plazo, esto no va a garantizar que el sistema de salud vaya a salir de la crisis. La solución de fondo, y así lo impulsará el Partido Liberal en el Congreso, es terminar con el perverso modelo en el cual las EPS son dueñas de sus propias IPS. Lo que se conoce como integración vertical’. Esto ocasiona que las EPS ganan más plata entre menos se ‘enferme’ la gente. Ese precisamente ha sido el origen de la cultura del acetaminofén. Por eso es que en las EPS solo recetan ibuprofeno y se demoran hasta seis meses para una cita con especialistas. Entre menos plata gasten en el paciente, más ganan ellos. Para el Partido Liberal no solo debe haber una reforma, si no que ésta debe ordenar el fin de la integración vertical.

Planeación y giro de regalías

El reto es grande para el Departamento Nacional de Planeación. En los próximos cinco meses aspira a girar casi 6 billones de regalías a municipios y departamentos que previamente sustenten proyectos de inversión.
 

Simón Gaviria

Director Partido Liberal