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El Colombiano domingo, 19 de abril de 2015

El especialista de la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID advierte que antes de radicar cualquier proyecto de ley, se requiere definir una ”imagen-objetivo” de a dónde se quiere llegar y que eso pasa por una discusión pública y construir consensos. 

Lo afirma luego de participar en la construcción de una hoja de ruta de un sistema pensional colombiano que afronta críticos problemas en sus tres indicadores fundamentales: cobertura, equidad y sostenibilidad. 

Hablando a título personal y respetuoso de las decisiones que tome el país sobre el tema, así respondió Bosch, durante el octavo congreso de Asofondos, gremio de las administradoras privadas de pensiones (AFP), que concluyó anoche, en Cartagena. 

- ¿A qué se refiere cuándo hay disfuncionalidad en el sistema pensional? 
“A que en varios componentes hay problemas y no están cumpliendo sus funciones. En cobertura hay una ‘descobertura’ del 70 por ciento de los adultos mayores colombianos que no tienen una pensión. En la sostenibilidad, a Colombia le cuestan mucho las pensiones, ya cerca 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y 25 por ciento del Presupuesto Nacional y que reciben poquitos colombianos. Y es un sistema inequitativo, pues los que tienen pensiones más altas tienen más subsidios y, bastantes generosas comparativamente con otros países”. 

- A eso se suma una competencia entre regímenes... 
“Lo que resulta ser muy particular de Colombia y Perú, donde ocurre algo parecido entre régimen público (de Prima Media) y privado (de Ahorro Individual). Esto genera cosas complejas como que dos colombianos que hayan cotizado los mismos años y la misma cantidad de dinero reciben beneficios diferentes. Y eso hace que la gente busque arbitrajes para ver dónde se debe pensionar, lo que no debería ocurrir”. 

- Y la distorsión del mercado laboral con tanta informalidad agrava el problema 
“Esa es la parte más dramática. Da igual el sistema pensional que se tenga si solo el 35 por ciento de los trabajadores están cotizando. Por eso las acciones de mediano plazo deben enfocarse en que la gente cotice más, es decir, que tenga trabajo formal. El Gobierno ha reducido costos no salariales, pero no se ha abordado el salario mínimo. 

- ¿En qué sentido no se ha abordado? 
“Entiendo que hay una negociación colectiva y demás, pero hay que intentar que el salario mínimo responda adecuadamente en un mercado donde el 50 por ciento de trabajadores gana por debajo de esa suma. No sé cuál será el nivel, pero debe estar situado en un monto que facilite que más personas entren a la formalidad laboral, lo que se ve ahora es que está en un nivel relativamente alto”. 

- En ese contexto, ¿por dónde se debe iniciar a corregir problemas? 
“La prioridad debe estar definida por los colombianos. Si me correspondiera, partiría por definir de manera pausada y con participación de todos los actores cuál es el sistema pensional que quiere el país para los próximos 50 años y cuáles son sus parámetros, más allá de las reformas puntuales que se puedan hacer. Lo que se haga ahora afectará a hijos y nietos”. 

- ¿El BID detectó una ‘bomba fiscal’ por el costo pensional para el Gobierno? 
“Es un tema complejo en Colombia por las proyecciones fiscales. Se gastará entre 3 y 4 por ciento del PIB en los próximos 10 años, pero luego bajará porque la gente no se va a pensionar, entonces, realmente aquí no existe una ‘bomba fiscal’, pero sí una bomba social de millones de colombianos demandando una pensión”. 

- Para una eventual reforma pensional, ¿se debería pensar en una comisión de expertos como se hizo en Chile? 
“Puede funcionar un esquema de misión, como ya se ha hecho antes en Colombia con otros temas. Por ejemplo, en Chile estuvo la comisión Marcel (2008) y en Barbados (2003) unos expertos definieron propuestas y luego la sociedad se pronunció mediante encuestas sobre esos escenarios”. 

- ¿Una o varias reformas deben tocar parámetros como la edad de jubilación? 
“Es un tema controvertido. Hay que ser menos emocionales, poner los números sobre la mesa y dar un debate abierto sobre lo que se quiere. No hay ninguna regla que diga que la gente debe pensionarse a los 60, 65 o 70 años. Se debe pensar que entre más baja sea la edad de jubilación, más ahorro se debe hacer y eso cuesta más dinero al sistema, recursos que no se dirigen a otros frentes como carreteras, educación o subsidios a los colombianos pobres”. 

- En ese sentido, el Gobierno está por lanzar masivamente los Beneficios Económicos Periódicos, como alternativa de ingreso en la vejez si no se alcanza pensión: ¿por qué dice que los Beneficios Económicos Periódicos (Beps) son una respuesta parcial? 
“Como están las cosas, los Beps son una buena solución, pero no ataca el problema fundamental: una restricción constitucional para dar pensiones por debajo del salario mínimo, lo que es legítimo. Pero cabe preguntarse por el costo de pretender que todo el mundo reciba una pensión de salario mínimo al llegar a su edad de jubilación”. 

- Desde el BID no se sugiere directamente que se marchite el régimen público de pensiones, pero sí reconoce bondades en el régimen privado, ¿Colombia debería migrar al ahorro individual, como pasó en Chile? 
“Es un debate interno fundamental que debería dar Colombia. Ambos regímenes tienen riesgos y características muy diferentes. Por eso hay que construir los consensos políticos para definir los roles más favorables de ambos regímenes en un solo sistema pensional. Un sistema de pilares mixtos podría funcionar”. 

- ¿Que el régimen público se encargue del pilar solidario para los más pobres y los privados del pilar contributivo? 
“Ese es un modelo y tiene buenas propiedades, pero no es algo que esté escrito en piedra. Lo que sí es cierto es que el status quo parece no ser eficiente donde un afiliado puede elegir entre uno u otro régimen: las personas de altos ingresos les conviene el público y a los de menos ingresos les favorece más el régimen privado porque, si no se jubila, al menos le devuelven el ahorro con rendimientos. Visto así, es un sistema pensional que no reparte bien los riesgos y no facilita el camino a los trabajadores más jóvenes”. 

- De otro lado, en el régimen privado usted señala que hay una alta concentración del mercado de las administradoras de fondos de pensiones (AFP), ¿cómo puede afectar esto el sistema pensional? 
“Dos de las cuatro AFP concentran más del 80 por ciento de los afiliados. El estudio nuestro no aborda en profundidad el tema, solo lo menciona, porque en la línea de reformas al sistema pensional, se debe revisar si se debe pensar en medidas para hacer ese mercado más competitivo, como se ha hecho en Chile con facilidades de nuevos jugadores. En algunos contextos, más competencia ayuda a bajar las comisiones de las AFP y precios a afiliados”. 

- ¿Se requiere de una “superintendencia de pensiones” en Colombia para que funcione mejor el sistema? 
“No visualizo si hay una institución que lo pueda hacer, pero sí que la debe haber para dar coherencia a los actores. Veo es que hay muchas instituciones ligadas al tema pensional y con posiciones muy parciales referidas a sus intereses. Las AFP se preocupan por rentabilidad y seguro previsional, el Ministerio de Hacienda se inquieta por el tema fiscal, el Ministerio del Trabajo se ocupa de Beps y Colombia Mayor, pero nadie ve en conjunto el sistema y cómo se integraría mejor”. 

- Ahora no se aprecia una voluntad expresa del Gobierno para emprender una reforma pensional estructural en estos momentos, ¿qué consecuencias traería? 
“No hacer nada ahora implicará que se vayan materializando más las bajas tasas de cobertura pensional y que, llegado un momento, se deba tomar medidas drásticas. Hay que tomar decisiones bien discutidas y con antelación”. 

- Por último, ¿cómo será el acompañamiento del BID en lo que implemente el Gobierno a partir de las recomendaciones recogidas con organismos internacionales? 
El Ministerio de Hacienda tiene que decirnos cómo deberían actuar el BID y otros entes como el Banco Mundial o la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde). Creo que podemos apoyar en la construcción de esa visión de largo plazo desde el punto de vista puramente técnico frente a problemas, costos y soluciones. El BID no dice cuál sistema pensional debe tener Colombia , solo advierte, según la elección, posibles temas a tener en cuenta. Una cosa final: tenga en cuenta que en tema de ajustes pensionales no hay nada objetivo”.

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