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Felipe Mónico lunes, 23 de diciembre de 2019

El comportamiento de los usuarios afecta el equilibrio de los sistemas de transporte. Algunas normas promulgadas recientemente permitirán no solo que los sistemas sean sostenibles, sino que todos los ciudadanos aporten a su buen funcionamiento.

¿Qué es un sistema de transporte sostenible?

Cuando usted hace una vaca con sus amigos para una fiesta, supone que todo lo que recolecte le va a alcanzar para todos los gastos de su celebración. En Colombia, los sistemas de transporte funcionan de una manera parecida: en un sistema de transporte sostenible, la tarifa que se cobre a los usuarios, sumada a otras fuentes de financiación, debe ser suficiente para cubrir los costos del sistema.

A pesar de la definición anterior, tomada del el Plan Nacional de Desarrollo (“PND”) - ley 1955 de 2019 - debemos reconocer que en Colombia ha sido muy complejo lograr la sostenibilidad de los sistemas de transporte público, por lo que, históricamente, la Nación ha debido cubrir los faltantes con sus propios recursos.

¿Por qué la insuficiencia de recursos?

Hay varios factores que inciden en la insuficiencia de recursos de los sistemas de transporte, pero el mal comportamiento del ciudadano sobresale entre todos. En Bogotá, por ejemplo, un estudio realizado por la Universidad Nacional ha determinado que de cien personas que usan Transmilenio, quince no pagan el pasaje. ¡Quince!

A los recursos que el sistema deja de percibir por los evasores se le deben suman los montos que tiene que pagar de más para reparar los daños que dejan los actos vandálicos. Hace unos días una “famosa” youtuber causó daños a las estaciones de Transmilenio cuyo monto fue tasado por la fiscalía en cerca de 1.200 millones, y este es solo uno de los muchos casos que se repiten casi a diario en Bogotá.

Luego nos preguntamos por qué el sistema está desbalanceado…

¿Cuáles son las principales fuentes de financiación de estos sistemas?

La tarifa a los usuarios es la principal medida para financiar los sistemas. La tarifa puede subir y (teóricamente) bajar dependiendo de las necesidades del sistema, pero para no tener que generar cambios dramáticos en las tarifas y para no seguir acudiendo al presupuesto nacional para cubrir los faltantes, el PND ha establecido fuentes alternativas de financiación. El artículo 97 del PND incluye una lista indicativa de las posibles fuentes, dentro de las cuales se destacan los recursos propios territoriales (y no nacionales como hasta ahora), una porción de hasta el 60% de las multas de tránsito y una contribución por estacionamiento en vía.

En Bogotá se ha planteado el pago por exención del pico y placa a partir del año 2020. La Secretaría de Movilidad ha manifestado que espera recaudar más de $170.000 millones con esta medida en el primer año y cerca de $450.000 para 2025. Estos recursos serán destinados a la sostenibilidad del sistema integrado de transporte de la capital.

Así, ya sea que usted decidió pagar para no tener pico y placa o le fue impuesta una multa o decidió pertenecer a 85% de quienes pagan el pasaje cuando usa el sistema de transporte de su ciudad, sus decisiones y su comportamiento serán indispensable para que el transporte público funcione bien.

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