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Mara Seminario Marón martes, 27 de noviembre de 2012

A partir de muchos análisis que en PromPerú el año 2007, entendimos que: El mundo es un gran espacio donde los países compiten no solo por turistas, sino también por inversiones y clientes para sus productos.

¿Y cómo se forma esta imagen o como se genera esta reputación? Por un lado tenemos una realidad formada por atributos, recursos y otros aspectos que configuran un país, por otro hay un mundo que recibe o ha recibido información a partir de la cual se forma la imagen. De igual forma, la recibida a través de noticias, películas etc. Inclusive de los regímenes políticos y económicos de cada país.

A partir de comprender lo anterior es que emprendimos a final del año 2007 el gran proyecto de la nueva Marca Perú, ya que identificamos la necesidad de crear una marca país que sirviera y otorgase una identidad clara, que ayudara a crear valor al destino, así como a dar soporte a los productos locales, a generar identidad y a incrementar el orgullo nacional, la confianza y la coherencia interna.

El punto de partida del éxito de la marca fue lo que nosotros denominábamos “es un papel en blanco”, había que analizar diferentes modelos, experiencias exitosas y/o fracasos en el desarrollo de otras marcas país. Sin duda el proceso de investigar y conocer ha sido la base más importante para poder plantear unos objetivos muy claros. Es importante destacar que en PromPerú se antepuso la calidad del análisis y la definición de objetivos coherentes antes que la prisa por tener un resultado y un producto por mostrar.

El proceso de la Estructuración y Formulación fue largo y no se perdió la visión del apoyo de todas las audiencias que tendrían un rol en la construcción de la marca país Perú, es decir todos los peruanos, el Gobierno central, todos los niveles de gobierno, la empresa privada a través de los Gremios, cámaras y asociaciones, líderes de opinión y sobre todo el gran reto era que la sociedad peruana en general pudiera sentirse representada en esta marca.

Algo importante era encontrar un posicionamiento para el Perú que fuera creíble, relevante y diferencial, así nació el concepto de un país, polifacético, especialista y cautivador, por eso la investigación concluyo que sería el mismo nombre PERU, porque sólo tiene 4 letras, por su sonoridad, su consistencia en diferentes idiomas y su tilde distintivo. La espiral que forma la P de la palabra Perú, es el símbolo de las culturas ancestrales como las líneas de Nazca. Sin embargo ese espiral, sugiere identidad asociado a una huella digital, además modernidad si esta asociación se refiere a una arroba.

El país entero se “apoderó” de la marca, desde esa fecha hasta hoy es común encontrar por el  Perú en cualquier ciudad y hasta en el poblado más apartado a alguien usando alguna prenda donde se luzca la marca. Pero sobre todo se despertó un tremendo orgullo, creo sin lugar a dudas que la identidad nacional ha salido favorecida en este proceso de una manera extraordinaria, todos queremos mostrar lo bueno que tiene nuestro país.

Lo más interesante de este proceso por el que hemos pasado los peruanos y nuestra marca es haber sido capaces de descubrir esa riqueza que nos hace únicos y diferentes, y que esto se haya traducido en orgullo y fortalecimiento de nuestra identidad, ya el Perú no es el país del que todos se quieren ir, al contrario es el país en el que todos nos queremos quedar, para hacerlo más grande y desarrollado.
 

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