Nicolás Jaramillo Pineda Asociado de CMS-Ra

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Nicolás Jaramillo Pineda martes, 2 de febrero de 2021

Desde hace algunos años la industria financiera se ha venido transformando. Han sido varios los nuevos actores que han ingresado al sector, diversos los nuevos productos que se han ofrecido y distintas las formas en que las tradicionales instituciones financieras han ofrecido sus servicios y productos a los consumidores financieros. Uno de los pilares que a nivel internacional ha guiado esta transformación es el open banking (“OB”) o arquitectura financiera abierta.

¿Qué es OB?
OB es la democratización de los datos. Bajo un modelo tradicional, la información transaccional y financiera de los consumidores es conocida, procesada y almacenada exclusivamente por la institución financiera con quien el consumidor ha contrato Sin embargo, bajo el modelo OB, los consumidores autorizan a que tal información pueda ser consultada y utilizada por terceros ajenos a la institución financiera, con el fin de que estos desarrollen y ofrezcan nuevos productos y servicios que se ajustan a sus necesidades.

Para efectos de lo anterior, la institución financiera abre su sistema de tal forma que otras instituciones financieras y terceros autorizados puedan conocer la información de los consumidores financieros. Este proceso se realiza a través de plataformas tecnológicas conocidas como APIs.

¿Cuáles son las ventajas que este modelo implica para los consumidores financieros?
El OB promueve la competencia entre los oferentes de los productos y servicios. Ello se ve reflejado en que al consumidor financiero le son ofrecidos productos y servicios que, prácticamente, están diseñados a su medida. Esto, por ejemplo, puede generar la reducción en trámites de aprobación de productos, disminución en tiempos de entrega y, en general, mejorar la experiencia del consumidor financiero.

¿Cuáles son los principales riesgos?
Al estar construido sobre una base tecnológica y permitir una interconexión e interoperabilidad entre varias instituciones financieras, el OB implica la asunción de riesgos de manera sistémica.

El hecho de que un posible ataque cibernético pueda permear a varias o la totalidad de las instituciones del sistema puede generar una desestabilización del mismo y reducir drásticamente la confianza que los consumidores financieros tienen en él.

Desde la perspectiva del consumidor financiero, son dos los principales riesgos. Por un lado, que sus datos sean utilizados de manera inadecuada -para lo cual, como lo señaló la Unidad de Regulación Financiera- se requiere de un marco legal de protección a la información lo suficientemente robusto. Y por el otro, que no esté adecuadamente protegido ante eventos de fraude y ataques cibernético.

¿Cuál es el estado actual en materia de regulación de OB en Colombia?
Actualmente, en Colombia no hay regulación de OB. No obstante lo anterior, recientemente la Unidad de Regulación Financiera planteó una primera propuesta de aproximación regulatoria para ser discutida con los diferentes actores y, así, construir una regulación que “se adapte a las necesidades y realidades de los consumidores, el sector financiero y el sector Fintech”.

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