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Olga Lucía Salamanca viernes, 28 de febrero de 2020

No hay duda que en 2019, la incertidumbre global en torno al aumento de las restricciones al comercio y la desaceleración de la economía fue impulsada por la disputa comercial entre EE.UU. y China. Esta disputa, marcada por la imposición de aranceles a las importaciones afectó la confianza de los mercados, e impactó el crecimiento de la economía global y del comercio. Según cifras del US Census Bureau, el intercambio comercial entre ambos países se redujo 15,3% en 2019, al pasar de US$660.000 millones a US$559.000 millones. Las exportaciones chinas a EE.UU. cayeron 16,2%, mientras que las estadounidenses a China cayeron 11,3%.

Luego de una extensa ronda de negociaciones bilaterales, EE.UU. y China llegaron a un acuerdo inicial en enero de 2020, que busca comenzar a liberalizar el comercio entre los dos países, sin embargo, los efectos concretos de este primer acuerdo aún no son claros. En este contexto, el gobierno del presidente Trump presentó al Consejo General de la OMC, un proyecto para reafirmar el compromiso del organismo con las políticas de mercado y cuestionar a aquellos países con políticas desfavorables al libre comercio.

Este proyecto, aunque no menciona a ningún país ni establece sanciones específicas, se enmarca en la estrategia de EE.UU. de señalar las políticas contrarias al comercio impulsadas por China, al tiempo que mantiene su postura respecto al estatus de “non-market economy” en dicho país, fundamental para las investigaciones por dumping.

La preocupación de EE.UU. en torno a este tema impulsó la inclusión de una cláusula en el nuevo acuerdo comercial de América del Norte para impedir que cualquiera de los tres países signatarios pueda aprobar acuerdos de libre comercio con países con estatus de “non-market economy”. Sin especificarlo, la cláusula tiene un destinatario claro: China. Esta cláusula proporciona a EE.UU. más influencia comercial y reduce los incentivos para una asociación mexicana o canadiense con Beijing.

¿Qué es un “non-market economy”?
El estatus de “non-market economy” se establece cuando existe evidencia de distorsiones en la economía e injerencia del gobierno en el comercio, lo que imposibilita determinar si la exportación de bienes se está dando por debajo del “valor razonable”.

¿Es China un “non-market economy”?
Desde su ingreso a la OMC en 2001 China fue catalogado como “non-market economy” en la OMC.

Luego de transcurridos 15 años desde su ingreso a la OMC, el gobierno chino ha solicitado que se le otorgue el estatus de economía de mercado. Sin embargo, EE.UU. y otros países como la Unión Europea, Japón, Canadá y México han señalado que China no cumplió con los compromisos de conducir su economía hacia unas condiciones de libre competencia, por lo cual las distorsiones en sus precios internos imposibilitan su utilización, para calcular el Valor Normal en los procesos para la adopción de medidas antidumping.

¿Qué importancia tiene el estatus de “non-market economy” en una investigación antidumping?
Dado que los derechos antidumping se calculan con base en los precios del país exportador, los precios de un “non-market economy” no son una referencia confiable. La OMC permite en esos casos que los países consideren los precios de un tercer país para determinar el valor de los derechos antidumping.

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