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Jairo Alonso Rincón López jueves, 21 de mayo de 2015

¿Qué es un signo genérico?

Un signo se puede considerar como genérico cuando su reproducción gráfica o literal, designa el producto o servicio que pretende identificar, sea por su nombre corriente, su nombre técnico o su designación común o usual, incluyendo modismos, jerga, o lenguaje comercial, inclusive.

El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina y la doctrina, han señalado que una designación es genérica cuando responde a la pregunta ¿qué es?; así, por ejemplo, con respecto a una sandía, los términos fruta o patilla, se consideran genéricos para ese producto.

¿Qué criterios se deben tener en cuenta para establecer si un signo es genérico? 

El criterio para determinar si una denominación es genérica, no es sólo si aparece en el diccionario, sino que ha de atenderse al significado que tiene para el público consumidor. Términos tales como “buseta” u “hogao” que pueden no aparecer en el diccionario, son reconocidos por el consumidor colombiano para designar un tipo de bus o un producto alimenticio, respectivamente.

¿Qué tipo de signos pueden ser genéricos?

En este punto resulta oportuno mencionar que además de los signos nominativos, los mixtos en los cuales el elemento preponderante sea el denominativo y el logo que lo acompañe no le ofrezca mayor distintividad, también hacen pueden considerarse como genéricos.

La genericidad se puede encontrar en las marcas tridimensionales que consistan exclusivamente en formas usuales de los productos o de sus envases, o en formas o características impuestas por la naturaleza o la función del producto o servicio de que se trate.

¿Un signo puede volverse genérico?

Por otra parte, un término que originalmente no era genérico, puede llegar a convertirse en la forma habitual o común de designar el producto. El siguiente ejemplo puede ayudar a comprender mejor este punto. Termo, originalmente una marca registrada, se convirtió en genérico al ser adoptado como la forma usual de designar los recipientes aislantes para conservar la temperatura de los líquidos. 

¿Cómo evitar que un signo sea genérico?

Para conseguir que la denominación o la forma de un producto deje de ser usual, se debe acompañar de elementos novedosos que aumenten la fuerza distintiva del signo, de tal forma que este deje de ser una forma típica o característica, y se convierta en no común u ordinaria por sus características especiales que la hacen diferente y apta para individualizar productos o servicios en el mercado.  

En el caso de marcas tridimensionales, la causal tampoco tiene aplicación abstracta sino concreta, lo que implica que no por el hecho de que una forma sea usual necesariamente tenga que negarse su registro para cualquier tipo de producto. Así por ejemplo, la forma usual de un balón es irregistrable como marca para este tipo de producto, pero no para identificar alimentos.
 

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